La gigantesca deuda externa de Cuba se ha acumulado por varias décadas sin que el régimen pretendiera condenarla. Muestra de ello es que desde 1986, Cuba decidió no pagarle a ninguno de sus acreedores.
Millones de dólares que al sol de hoy, continúan en mora. ¿Y no era por el bloqueo?
La deuda de Cuba fue adquirida, entre tantas cosas para financiar de manera grotesca la manutención controlada de su pueblo. Es decir, la enorme deuda se debe en gran parte a la cancerígena importación de alimentos.
Endeudados para comer. Así en resumen se entiende, que para el régimen cubano no fue posible ni siquiera producir los alimentos que necesitaba su pueblo, por lo que para qué hablar de desarrollo económico, industrial y tecnológico.
El modelo económico cubano nunca contempló al trabajo como una prioridad para alzar a la isla. Más sin embargo, si un modelo viciado por el contrabando donde todos se roban con todos.
En otras palabras, Cuba aprendió a ser un país vampiro. En primera instancia de la Unión Soviética, para luego sustraer lo que más pudo de una Venezuela hoy en bancarrota.
Su nueva mira: Estados Unidos. Así se podría pretender con los acuerdos alcanzados bajo la administración de Barack Obama, por lo que el giro inesperado del triunfo de Donald Trump, movió las fichas del tablero comunista.
Buscando tener capacidad de endeudamiento, Cuba simula interés por cancelar viejas deudas. Pero no con dinero, no nada de eso. Cambiemos dólares por ron, que de eso si se produce.
Los checos le prestaron a Cuba unos 276 millones de dólares, que –como era previsible- jamás fueron devueltos. La oferta, décadas después es cancelarla con ron, bebida de poco interés para la República Checa.
¿El plan? Los checos importan en un nivel de apenas un orden de dos millones de dólares por año. Así pagarían los cubanos su deuda: atendiendo el consumo checo de “ron” por más de 130 años. Una locura. Para ser incluida en el “Guiness Book of Records”. Sólo eso, escribe el articulista Emilio Cárdenas
Así ha buscado reestructurar la deuda con Japón, México y Rusia. Así como con un grupo de 14 países europeos y así el perdón a la cuenta y un “volvemos a empezar”. Sin embargo, ese no sería el caso de Estados Unidos, donde la deuda llega a los mil novecientos millones de dólares.
Prestarle a Cuba es prepararse para predicar amabilidad y cortesía. No esperando que sea cancelado de vuelta, no ocurrirá. Es algo así como dinero prestado “entre familia” y la cochina confianza.
Redacción Cubanos por el Mundo
@hchirinosch