La ineficacia del régimen castrista en Cuba mantiene a la mayoría de los damnificados por el huracán Melissa en una situación de total desamparo tras confirmarse que el proceso de reconstrucción avanza a un ritmo vergonzosamente lento.
La información fue difundida por el diario propagandístico Granma, medio que publicó una entrevista con Danislay Hechavarría Duvalón para intentar justificar la demora en la atención a las comunidades afectadas.
PUEDE INTERESAR: EE. UU. envía primer cargamento de ayuda humanitaria a Cuba para afectados por el huracán Melissa

Las cifras oficiales del desastre evidencian la magnitud del abandono estatal, pues de un total de 106.500 viviendas que sufrieron los embates del ciclón, apenas unas 15.000 han recibido algún tipo de reparación efectiva hasta la fecha.
“Tras las evaluaciones y certificaciones correspondientes, finalmente se cuantifica en 106 500 las casas que fueron dañadas por el huracán”, reconoció el entrevistado.
El racionamiento de la ayuda llega a niveles absurdos dentro de Cuba, ya que las autoridades limitaron la entrega de techos a solo 70 metros cuadrados por núcleo familiar sin considerar el tamaño real de las casas, forzando a quienes lo perdieron todo a buscar soluciones por su propia cuenta.
Como burla final ante la escasez de cemento y ladrillos, la dictadura propone ahora la compra de contenedores de carga adaptados a precios que pueden alcanzar los 10.000 dólares en el sector privado o 900.000 pesos en el estatal, montos inalcanzables en un país donde el salario promedio ronda los 18 dólares y el hambre azota cada vez con más fuerza.
Aunque el aparato represivo intensifica la vigilancia policial bajo el pretexto de evitar el robo de materiales, la única verdad es que miles de familias en Cuba seguirán sin un techo seguro debido a la improvisación de un sistema que pretende alojar personas en cajas de metal, mientras la cúpula sigue dándose todos los lujos habidos y por haber.
Redacción de Cubanos por el Mundo