Se habla de la profesionalización. De cursar estudios universitarios y apostarle a un empleo del Estado, el único empleador hasta hace unos años. Pero la realidad es que esos estudios superiores en nada representan el progreso y el desarrollo personal- familiar que aspiran los seres humanos.
La “superación” en Cuba es reemplazado más por una “supervivencia”, obligando que ocurra como lo reseña un reciente reportaje de AFP: un enfermero convertido en bicitaxista y una futura abogado haciendo de estatua viviente para recrear a turistas.
Aunque ambos profesionales podrían dedicarse a su profesión, en Cuba el “prestigio profesional” se suplanta con la búsqueda incesante por las necesidades más básicas, en un país con el salario más bajo de la región.
Testimonio de ello, es José Antonio Torres quien se graduó como enfermero intensivista pero ejerciendo sólo percibía 20 dólares al mes por lo que decidió colgar su bata blanca y dedicarse a darle a los pedales para mantener a sus cuatro hijos.
“En un día puedo ganar lo mismo que un enfermero en un mes, y un poquito más”, justifica Torres.
En el caso de Beatriz Estévez, a sus 26 años, se disfraza de hada para recibir propinas mientras entretiene a quienes pasean por La Habana.
“En un bufete no voy a ganar ni la mitad de lo que gano ahora mismo haciendo de estatua viviente”, apunta Estévez, quien en una sola jornada puede lograr hasta 20 dólares, suma muy cercana al salario promedio mensual, donde un industrial recibe, por ejemplo, recibe 32 dólares al mes trabajando ocho horas diarias.
Esta situación es la que ha promovido que muchos profesionales migren buscando oportunidades. Quienes deciden quedarse, incluidos actores de televisión, se suman al floreciente sector turístico ya sea como meseros, taxistas o alquilando cuartos.
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Estévez comenta sin recelo: “No me da pena decir que estudié Derecho y no lo quiero ejercer porque (…) todo el mundo sabe por qué pasan estas cosas”.
Torres debió renunciar a uno de los mejores hospitales del país. “No fue una decisión fácil (…), pero tenía que buscar una alternativa para seguir manteniendo a mi familia”.
“No me imagino un trabajador latinoamericano viviendo con 25 dólares mensuales”, reconoce el economista cubano Pavel Vidal, de la Universidad Javeriana de Cali.
En Cuba ha sido la dualidad monetaria y su consecuente inflación; las reformas a medio cumplir y una inversión extranjera a cuentagotas las que inciden directamente en el poder adquisitivo de los cubanos
Los sueldos son insuficientes, aun cuando algunos alimentos llegan por subsidio. Esta realidad ha sido reconocida hasta por el propio Raúl Castro, quien en abril de 2016, admitió que salarios y pensiones no satisfacen “las necesidades básicas”.
Para poder cubrir la canasta básica en Cuba, se necesitaría de por lo menos cuatro aumentos salariales (hasta los 116 dólares equivalentes).
De acuerdo con datos oficiales, en los últimos ocho años la economía ha crecido en promedio 2,3% del PIB, y los salarios solo han recuperado el 30% del valor adquisitivo que tenían en 1989, cuando inició la crisis por el desplome soviético, reseña la AFP.
El ejemplo de Torres es diáfano: “En un par de zapatos se te va el salario completo”.
Redacción Cubanos por el Mundo / Con información de AFP