La crisis de los residuos sólidos en la capital cubana alcanzó un nuevo nivel de indignación ciudadana. Un video difundido por el cubano Daudy Cuervo en su perfil de Facebook muestra una extensión de aproximadamente tres kilómetros en las calles Industria y San Miguel, en el municipio Centro Habana, completamente cubierta de desperdicios.
“Tres kilómetros de basura. Con cocodrilos, con leones…”, exclama el denunciante con tono sarcástico mientras recorre la vía.
En la grabación, que dura apenas segundos, se observa cómo un hombre se acerca sin ningún tipo de reparo y lanza una bolsa más al inmenso basurero al aire libre. “Tan solo al ver esto se me revolvió el estómago, qué asco”, escribió Cuervo acompañando el material, que ya circula en las redes sociales entre otros usuarios.
Un sistema al borde del abismo
Lo que muestra el video es la manifestación cotidiana de una infraestructura de recolección desfondada. Según datos contrastados, La Habana produce cada día entre 13.000 y 23.814 metros cúbicos de residuos. Sin embargo, de los 106 camiones que deberían estar operando para retirarlos, apenas 44 funcionan debido a la crónica falta de combustible. A esto se suma que la ciudad dispone de solo 10.000 contenedores, cuando las necesidades reales oscilan entre 20.000 y 30.000, y gran parte de los existentes se encuentran en mal estado.
Los vecinos de múltiples barrios coinciden en que “hace más de diez días que no pasa un camión de basura”, y en algunos puntos los montículos equivalen a “seis o siete camiones por sitio”. Ante la parálisis estatal, muchos residentes han optado por quemar los desechos en plena calle, una práctica desesperada que el activista Silverio Portal documentó esta semana en varios municipios.
La quema de basura, lejos de ser una solución, genera una densa humareda de olor penetrante que afecta las vías respiratorias y reduce la visibilidad nocturna.
La periodista independiente Camila Acosta reportó el pasado lunes un incendio en un vertedero improvisado en la calle Maloja esquina a Lealtad, en Centro Habana, ocurrido durante un apagón. Días antes, otro fuego en Águila y Monte se propagó a una tienda cercana y requirió la intervención de los bomberos.
Además del humo tóxico, la acumulación prolongada de residuos favorece la proliferación de mosquitos transmisores de dengue y chikungunya, así como de roedores y moscas, elevando el riesgo de brotes epidémicos.
El régimen cubano ha desplegado 450 brigadas, incluidos soldados y personas privadas de libertad con condenas menores, para labores de “higienización prioritaria”, pero esto no se cumple y es insuficiente para solucionar el problema de los desechos que hay, no solo en La Habana, sino en todo el país.
La crisis, que saltó a la prensa internacional en febrero pasado, sigue sin resolverse. El breve video de Daudy Cuervo se suma a decenas de testimonios similares. “Parece una gran burla”, dijo hace un mes un artista cubano al denunciar la misma situación. Mientras tanto, los habaneros continúan respirando el humo de sus propios desechos.
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