Cubano se queja por el alto ruido de tarima musical; pero el gobierno se lava las manos

Un cubano residente de Palma Soriano, Santiago de Cuba, Manuel Agustín Padrón Ramírez, denunció ante la prensa oficialista, que un vendedor ambulante de música en un tráiler y un carromato de bebidas estaban interrumpiendo la paz en su comunidad.

Según la denuncia del cubano aparecida en el diario oficialista Juventud Rebelde, este ambulante había montado una plataforma con seis bafles de audio y se desplazaba por los barrios de la ciudad para atraer a clientes a su lugar de venta de bebidas.

El quejoso detalla en su misiva que los residentes de la comunidad estaban sufriendo el ruido constante y las vibraciones de la música, lo que les impedía descansar por la noche. Además, el vendedor no se preocupaba por la higiene pública, convirtiendo las paredes exteriores de las viviendas en baños públicos.

Damaris Navas Isaac, viceintendente para los Servicios en el municipio, respondió a la queja del cubano, alegando que los decibeles de la música estaban dentro de los parámetros permitidos y que las presentaciones no comenzaban hasta las 8:00 o las 9:00 p.m.

Sin embargo, admitió que en algunas ocasiones se violaron las regulaciones.

La respuesta fue algo contradictoria, ya que se afirmaba que los decibeles de la música estaban dentro de los parámetros permitidos, pero se admitía que, en ocasiones, se violaban las regulaciones.

En cuanto al horario de la música, se autorizaron extensiones de horario los fines de semana, pero en muchas ocasiones, el vendedor no cumplía con los horarios establecidos. Navas Isaac reconoció las quejas de los residentes, pero no especificó en qué consistían las medidas tomadas en respuesta a las mismas.

La respuesta al cubano dada por Navas Isaac no abordó la denuncia sobre la falta de higiene pública causada por el vendedor ambulante. La respuesta sugiere que el vendedor ambulante estaba interrumpiendo la paz y la tranquilidad de los residentes, lo que sugiere que la denuncia de Manuel Agustín Padrón Ramírez tenía algo de verdad.

En conclusión, los residentes de Palma Soriano estaban siendo molestados por un vendedor ambulante de música y bebidas que violaba los horarios establecidos y no se preocupaba por la higiene pública. A pesar de la respuesta de la responsable, parece que la denuncia del cubano Manuel Agustín Padrón Ramírez era cierta y que el vendedor ambulante estaba afectando negativamente la calidad de vida de los residentes.

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