La noche de este jueves, la desesperación volvió a tomar las calles de La Habana, pues vecinos de al menos tres zonas de la capital cubana: el reparto Zamora, en Marianao; y las áreas de Boyeros y Tulipán, en el municipio Plaza de la Revolución, realizaron cacerolazos en protesta por los prolongados apagones que ya se extienden por días consecutivos sin solución.
Los episodios se suman a una ola sostenida de manifestaciones que comenzó en marzo de 2026 y que, lejos de amainar, se intensifica ante la profundización de la crisis energética en toda la isla.
En el reparto Zamora, la situación es intensa, pues según relató la internauta Zea Gisselle en su perfil de Facebook, los residentes llevan seis días soportando cortes de electricidad de 21 horas diarias. A las 9:08 de la noche, un video captado por la usuaria muestra el estruendo de cacerolas, sartenes y otros utensilios golpeados desde ventanas y balcones. “Sin agua, pa rematar”, subrayó Gisselle en su publicación, evidenciando la simultánea carencia del servicio de acueducto.
Paralelamente, el usuario @JaviXCubaLibre difundió en la red social X imágenes de otra protesta similar en las inmediaciones de las céntricas avenidas de Tulipán y Boyeros, un cruce que ya había sido escenario de cacerolazos en marzo pasado. En aquella oportunidad, la periodista Yoani Sánchez compartió un video de los vecinos coreando consignas como “Todos somos Morón ahora mismo”, en alusión solidaria con la ciudad de Morón, también afectada por largos apagones.

Los cubanos en otras provincias también protestaron, pues el mismo jueves se reportaron gritos de “¡Libertad!” durante una protesta popular en Holguín, mientras que el municipio habanero de Boyeros ya había protagonizado otro cacerolazo el 30 de mayo en la zona de Mulgoba, donde los vecinos denunciaban que “ahí nunca hay corriente”. Estas movilizaciones han adoptado diversas formas: además de los cacerolazos nocturnos, se han registrado cierres de calles, quema de neumáticos y consignas políticas como “¡Abajo la dictadura!” y “¡Patria y Vida!”, escuchadas en Santiago de Cuba el 30 de mayo.
La gravedad del colapso eléctrico queda reflejada en las cifras oficiales, pues el mismo parte de la Unión Eléctrica del pasado 3 de junio, la disponibilidad de generación era de apenas 1.020 MW, frente a una demanda de 2.570 MW al amanecer. El déficit proyectado para el pico nocturno alcanzaba los 1.885 MW, aunque la situación más crítica se vivió el 2 de junio a las 22:00 horas, cuando el déficit máximo llegó a 2.110 MW. En La Habana, los cortes superan las 22 horas diarias y en algunos barrios alcanzan las 24 horas sin servicio.
El detonante de esta escalada fue el 16 de marzo, cuando se produjo una desconexión total del sistema eléctrico nacional, un hecho que marcó un punto de quiebre en la percepción ciudadana sobre la gravedad de la crisis.
Ante las protestas, el régimen ha respondido con un fuerte despliegue policial, especialmente en zonas como El Vedado, y con arrestos. La organización Cubalex documentó al menos 14 detenciones en el contexto de las movilizaciones de mayo y junio de 2026. El activista Yoel Cruz denunció además haber sufrido asedio por parte de la Seguridad del Estado después de participar en una protesta en el municipio de 10 de Octubre el pasado 3 de junio.
Los cacerolazos de esta semana en Zamora, Boyeros y Tulipán demuestran que, pese a la represión y a la falta de respuestas del régimen cubano, la población continúa expresando su hartazgo en las calles. La ola iniciada en marzo no da señales de agotarse, y cada noche crece la posibilidad de que nuevos barrios se sumen al reclamo más elemental.
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Redacción Cubanos por el Mundo