Con el número creciente de cubanos que llegan en busca de asilo , luego del deshielo entre Estados Unidos y la isla, el arribo de cubanos sin familiares que entran por la frontera se incrementa hasta cifras no vistas desde el éxodo de los balseros en 1994.
Por: ALFONSO CHARDY. Reynaldo Favier Cobas y su hijo Reinaldo Favier Vega salieron de Cuba hacia Ecuador el 30 de septiembre y para principios de noviembre ya se encontraban camino a Estados Unidos
Por ende, Cobas y su hijo lograron evitar la crisis de los refugiados cubanos en Centroamérica y pudieron entrar a Estados Unidos por la frontera con México sin problemas.
Las complicaciones ocurrieron al llegar a Miami, donde no tienen familiares y por ende no pudieron encontrar un sitio para quedarse. Por poco terminan durmiendo en la calle, a la intemperie, como les ha pasado a decenas de otros refugiados cubanos en los últimos meses, si no fuera por la intervención de Alicia García, de la Fundación Éxodo 94, que ha emergido como el grupo de rescate en Miami del creciente número de inmigrantes cubanos que están llegando por la frontera y los aeropuertos internacionales y que no tienen familiares que los puedan albergar aquí.
Para finales del año fiscal 2015, que corrió entre el 1ro de octubre del 2014 al 30 de septiembre del 2015, más de 37,000 cubanos habían llegado a Estados Unidos –el mayor número de inmigrantes de la isla sin visa en más de 10 años. La mayoría de los cubanos, más de 27,000, entraron por la frontera con México, mientras que el resto llegaron en balsas y otras embarcaciones a las playas del sur de la Florida o a través de aeropuertos internacionales, incluyendo el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA).
Un cubano asistido por García, y entrevistado el jueves por el Nuevo Herald junto con Cobas y su hijo, llegó al Aeropuerto de Miami en un vuelo procedente de las Bahamas. Sandy Riguera Guillén, de 20 años, arribó el mes pasado a MIA, luego de volar de La Habana a Freeport en las Bahamas. Ahí abordó otro avión que lo trajo a MIA, donde pidió asilo bajo la Ley de Ajuste Cubano.
Por su parte Cobas, de 44 años, y su hijo de 22, salieron de Cuba primero hacia Ecuador el 30 de septiembre por vía aérea.
Luego de permanecer 20 días en Ecuador, Cobas y su hijo empezaron el periplo hacia Estados Unidos.
Según ellos, al inicio no pensaban venir a Estados Unidos, sino que solo querían comprar artículos en Ecuador para luego revenderlos en Cuba.
Pero una vez en Ecuador, y hablando con otros cubanos, decidieron venir a buscar otra vida en Estados Unidos. Cobas dijo que decidió dirigirse con su hijo a Estados Unidos para darle una mejor oportunidad de estudio y profesión.
“Yo realmente no veía futuro para él en Cuba”, dijo.
Por tierra llegaron a Colombia y luego por lancha viajaron a Panamá, donde luego cruzaron por tierra a Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala para finalmente llegar a México.
En Tapachula, ciudad mexicana en la frontera con Guatemala, abordaron un avión a la capital mexicana y allí se subieron a otro avión rumbo a Reynosa, en la frontera con Texas. Desde ahí cruzaron a Estados Unidos. Finalmente llegaron a Miami el 7 de noviembre.
Esto significa que fue por solo unos días que Cobas y su hijo lograron salvarse de quedar varados en América Central como miles de otros cubanos que venían de Ecuador.
La crisis comenzó cuando el 10 de noviembre las autoridades de Costa Rica desmantelaron una red continental de tráfico de cubanos El problema se trasladó luego a la frontera con Nicaragua cuando las autoridades de ese país impidieron el paso a más cubanos.
Por su parte, Riguera Guillén abordó el avión con destino a Freeport en las Bahamas el 3 de noviembre. Ahí abordó otro avión que lo trajo a MIA.
“Yo venía como turista”, dijo Riguera Guillén. “ Al llegar a inmigración en el aeropuerto de Miami pedí asilo político”.
Dijo que estuvo entre cinco y seis horas en el aeropuerto mientras procesaban sus papeles y finalmente lo dejaron salir con un parole.
Riguera Guillén tampoco tiene familiares en Miami, pero un amigo le dejó quedarse en su casa por una noche.
Riguera Guillén se vinculó a otros ocho o nueve cubanos sin familiares y gracias a entrevistas por televisión, llegaron a Alicia García de la Fundación Éxodo 94 que los llevó a un albergue.
Actualmente, los tres cubanos se están quedando en la iglesia Coral Park cerca de la esquina de la Avenida 87 y la Calle 16 del suroeste.
En una entrevista, García dijo que desde el año pasado, su organización ha asistido a más de 500 cubanos que no han podido encontrar albergue luego de llegar a Miami. En este mes, dijo, ha asistido a más de 30.
“Los estamos ayudando para que sepan que, aunque no tengan familia, hay alguien que los recibe para que no se sientan solos”, dijo García.
Añadió que su grupo busca ahora instalar un albergue permanente.
“Estamos preparando un albergue para poder llevarlos ahí y no buscar de correcorre un sitio donde alojarlos”, dijo García.
Para ello, García dice que se requiere el apoyo de la comunidad, incluyendo donaciones financieras y de artículos.
“Necesitamos habilitar ese albergue,” señaló. “Estamos necesitando literas, sábanas, toallas y artículos de aseo personal.”
Para ofrecer ayuda, García está disponible en el teléfono (305) 354-0982.
Fuente: El Nuevo Herald