Los cubanos siguen alzando su voz sobre la pésima calidad del pan que compran, en esta oportunidad en la provincia de La Habana.
Mensajes en las redes sociales y fotografías que demuestran la realidad en la que vive el pueblo, muestran el pequeño pan y su consistencia, que algunos calificaron como una “esponja”.
“Que bueno que por lo menos venden esponjas para bañarse en esa panadería. Con razón está usted tan feliz. Ya tiene una esponja para restregarse en el baño”, dice parte del mensaje.
Mientras tantos otros antillanos comentan que el pan que compraron estaba podrido, mal cocido y con mal olor.
“Nosotros tuvimos que botar el nuestro: un engrudo pegajoso y crudo en el centro con olor sancocho, echado a perder de un día para otro. ¿Con qué tipo de harina hicieron ese pan? Porque por fuera se veía bien cocinado”
El tema de la mala calidad del pan, permanece a lo largo del tiempo, pues esto no ocurre solo en La Habana sino en todas las provincias cubanas, donde realizan este alimento con materia prima de mala calidad ante la escasez.
En otras panaderías han llegado al extremo de sustituir los ingredientes en medio de la escasez, pero esto solo da resultados desagradables para los consumidores, pues el aspecto y la textura del pan no es el mismo, y no es lo que los cubanos desean, ni merecen comer.
Algunos panaderos se defienden diciendo que la calidad del pan se ve afectada por problemas con la llegada de la harina y su transportación.
Es importante destacar que el pan es un producto básico e imprescindible en la dieta de un cubano, por lo que su mala calidad, puede tener un impacto negativo en la salud y el bienestar de las personas.
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Redacción Cubanos por el Mundo