Cubanos a la (re)conquista de Angola

La Habana y Luanda han firmado acuerdos para ampliar la presencia de la Isla en diversas ramas. Miles de profesionales pudieran trabajar en la nación africana durante los próximos años. (Tomada de www.granma.cubaweb.cu)
La Habana y Luanda han firmado acuerdos para ampliar la presencia de la Isla en diversas ramas. Miles de profesionales pudieran trabajar en la nación africana durante los próximos años. (Tomada de http://www.granma.cubaweb.cu)

Al lado de la carretera, casi perdido entre las hierbas altas que distinguen a las sabanas del noroeste de Angola, un cartel recuerda la batalla de Quifangondo. Nada más apunta a la memoria de aquella confrontación que en noviembre de 1975 decidió el futuro de la ex-colonia portuguesa.

Cada vez que paso por ahí, pienso en el viejo”, confiesa Yadier Matos. El mismo lugar en el que un día su padre combatiera a las tropas Mobutu Sese Seko que pretendían tomar Luanda y establecer un gobierno satélite, es hoy uno de los sitios de tránsito más habitual en sus viajes como camionero.

El sector de la construcción refleja como pocos la expansión económica que experimenta Angola. Sus inversiones constituyen una oportunidad de empleo que ya es aprovechada por no pocos cubanos. (Foto: Tomada de www.angolakonsoloslugu.com)
El sector de la construcción refleja como pocos la expansión económica que experimenta Angola. Sus inversiones constituyen una oportunidad de empleo que ya es aprovechada por no pocos cubanos. (Foto: Tomada de http://www.angolakonsoloslugu.com)

Antes de llegar a Luanda, hace dos años, Yadier ya conocía mucho del país donde su padre cumplió misión internacionalista. “Él fue uno de los miles de muchachos que vinieron para la luchar contra la invasión de Zaire y el Apartheit. Eran muchísimos, yo mismo lo tengo a él, a un tío y a un primo que lo hizo en Etiopía”.

Casi cuarenta años después una nueva oleada llega desde Cuba a la próspera nación de África meridional.

De la mano del petróleo y la inversión extranjera, particularmente china, Angola ha vivido una fuerte expansión económica a lo largo del presente siglo. De hecho, sus dígitos registran una tendencia sostenida que supera el 10% de incremento anual del Producto Interno Bruto, algo casi impensable en las condiciones actuales del mercado internacional.

Buena parte de ese desarrollo tiene el sello de la inmigración. En la actualidad “hay más de 70 000 extranjeros viviendo en Angola, la mitad de los cuales tienen permisos de trabajo y son en su mayoría brasileños, chinos, cubanos y portugueses. Desde África, también hay ciudadanos que vienen de Congo, Mauritania, Mali, entre otros países”, explica la periodista Clara Onofre en un artículo sobre el tema.
Las palmas, en cuanto a número e influencia se las llevan los europeos, sudamericanos y asiáticos, que lideran sectores como la medicina, la construcción y la educación, los más pujantes dentro de la economía local. Para la ex-metrópoli el fenómeno resulta aun más peculiar, pues el saldo migratorio puntea en su contra: más lusos se encuentran establecidos en Angola que angoleños afincados en la nación ibérica.

HABANA-LUANDA, UNA RUTA QUE CRECE

Las historias de Melissa, Yadier e Indira solo tienen en común sus puntos de origen y destino: La Habana y Luanda. Fuera de eso, y de la ciudadanía cubana, nada unifica sus caminos por las tierras del llamado Continente Negro.

Melissa viajó hasta allí como parte de un convenio de colaboración académica que establece contratos para profesores universitarios en distintas materias. Se trata de un acuerdo entre los gobiernos de las dos naciones destinado a fortalecer los claustros de la enseñanza superior.

Gracias a él, Melissa imparte varias asignaturas de la carrera de Agronomía, en el campus de Huambo correspondiente a la Universidad Nacional Agostinho Neto. “El Estado se queda con la mitad de nuestros ingresos, pero aun así ganamos mucho más que en Cuba. Además, aquí las cosas son muy baratas y siempre queda la posibilidad de dar clases en instituciones privadas. No es algo que esté oficialmente permitido, pero yo misma tengo a varios amigos que alternan su trabajo con labores en ‘Sol Nascente’, un politécnico muy bueno”.

Por otro lado, Yadier e Indira llegaron gracias a esfuerzos propios. El primero de la mano de un amigo de toda la vida, que lo ayudó a conseguir el permiso de trabajo y le prestó una parte del dinero que necesitaba para el viaje; la segunda, tras casarse con un angoleño al que conoció en Cuba, mientras ambos estudiaban Medicina.

Mi amigo es socio en una empresa de transporte de carga por camiones y pudo darme empleo. Viajamos por todo el país, aunque buena parte de nuestros clientes tienen que ver con la zona franca que construyen los chinos cerca de la capital”, explica Yadier, para quien la mayor preocupación es alcanzar su residencia permanente. “La DEFA (Dirección de Emigración y Fronteras de Angola) es muy estricta con los extranjeros. Por eso quiero casarme y regularizar mi estatus, si no corro el riesgo hasta de que me deporten”.

Más de mil foráneos han sido expulsados por Luanda en lo que va de año, aunque ese es un problema que no inquieta a Indira. “Yo tengo todos mis papeles en orden, estoy casada y casi llegando encontré trabajo. Lo principal que te piden aquí es que tengas trabajo y eso es lo que más sobra. Ahora mismo mi esposo y yo estamos pensando en mudarnos para Benguela, un puerto del sur donde termina el ferrocarril internacional que reconstruyeron los chinos. Sin mayores esfuerzos, allá tenemos tres ofertas de empleo diferentes y las posibilidades crecen constantemente”.

De acuerdo con el propio gobierno, unos 10 000 cubanos residen de forma permanente en Angola. Esa cifra no puede compararse con las de otras naciones como Estados Unidos y España, pero sí comienza a acercarse a las de las comunidades establecidas en Ecuador, Italia o México.

La tendencia debe hacerse más marcada en los próximos años, al amparo de los convenios de colaboración firmados por los presidentes José Eduardo Dos Santos y Raúl Castro. Esos mecanismos ya incluyen a “4 602 cubanos (en agosto último), de ellos, 1 400 profesores y 1 800 médicos, distribuidos por 70 municipios”, resalta el periodista Fernando Ravsberg en su página digital Cartas desde Cuba.

En el caso particular de Angola, los nacidos en la Isla son favorecidos por las semejanzas entre el portugués y el español, y en cuanto a muchas costumbre (sobre todo en las áreas urbanas), además de la opinión favorable que despiertan entre la mayoría de los locales.

Cuando llegué, me sorprendió la cantidad de gente que conoce a Cuba y habla de ella, incluso jóvenes”, confiesa Indira. “Si soy sincera, esa fue una de las cosas que mejor me ayudó a adaptarme. A pesar de las diferencias, uno no se siente tan fuera de lugar, más bien todo lo contrario. No me extrañaría que en el futuro sigan llegando cubanos a aquí. En cierta forma, para muchos pudiera verse hasta como un retorno”.

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