En total incertidumbre se encuentra el destino de Daniel Llorente. Hace más de un mes que permanece recluido en el centro psiquiátrico de La Habana sin ver el sol. En una carta entregada a su hijo Eliécer Llorente, informa que continúa su huelga de hambre y describe las precarias circunstancias en las que se mantiene.
“No es posible dormir tranquilo en el día por la cantidad de moscas que hay, como tampoco puedo dormir en las noches por la cantidad de mosquitos” comenta Llorente, en la penosa carta donde le narra a su hijo lo que está viviendo en su encarcelamiento.
Según comenta, se encuentra en una sala de alta peligrosidad, compartiendo la sala con enfermos mentales acusados de asesinato o por agresión sorpresiva.
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“En la sala-celda donde me encuentro somos 10 paciente. 8 fuman y eso me convierte en un fumador pasivo en contra de mi voluntad”.
“En ocasiones ha habido pacientes discutiendo entre sí, por lo que se pone tensa la situación dentro de la sala, dando lugar para que intervengan custodios y enfermeras. Los enfermos mentales de la sala donde me encuentro han sido acusados por matar personas o sorpresivamente han agredido a otros, siendo esta la sala de mayor peligro”.
Sobre las condiciones de higiene denunció que sólo una vez por semana le cambian la ropa a los pacientes. “La ropa de cama y de vestir de los pacientes la cambian una vez por semana, las mismas no están bien lavadas por el olor desagradable que desprenden. Pedí dos mudas y las lavo cada vez que me baño”.
Redacción Cubanos por el Mundo