La delincuencia se sigue apoderando de la isla comunista y esta vez se conoció que en la provincia de Guantánamo, un joven fue brutalmente agredido dentro de su propia casa.
La denuncia fue expuesta en redes sociales por el periodista Alberto Arego, quien conversó con una persona ligada a la víctima y que prefirió mantener la condición de anonimato para evitar represalias en su contra.
Trascendió que este lamentable acontecimiento ocurrió el pasado sábado, cuando el reloj marcaba las 3:00 de la madrugada, momento en el que una pareja pasaba por la casa de su tía y encontraron la puerta abierta.
“Hola Alberto, me dirijo a usted para hacer una denuncia. En la provincia de Guantánamo, el sábado a las 3:00 a.m. una pareja pasó por la casa de mi tía”, dijo la denunciante.
Fueron dos muchachos, aparentemente un hombre y una mujer, quienes ingresaron al inmueble y le provocaron graves lesiones a su joven primo. Además de recibir varios golpes, la víctima sufrió una abertura en su frente que le valió la toma de 10 puntos de sutura.
“La puerta se encontraba abierta y la muchacha y el muchacho se metieron en la vivienda, ocasionándole lesiones graves a un joven, que es mi primo, una herida de 10 puntos en la frente y varios golpes”, añadió la fuente.
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Posteriormente, la familia denunció este caso ante la policía de Guantánamo que, como de costumbre, no le dio ninguna importancia y ni siquiera se presentó a la vivienda.
“Se hizo la denuncia y todavía es las santas horas que la Policía de Guantánamo no se ha presentado en la vivienda”.
De hecho, horas después del suceso, la misma familia encontró el cuchillo utilizado por los delincuentes y lo llevaron hasta la policía. Sin embargo, eso no causó ningún efecto.
“Hoy (domingo) en la mañana se encontró el cuchillo en una placa y se llevó a la Policía y le dijeron que iban a ir. Desde las ocho de la mañana y todavía nada. Ni en la propia vivienda ya uno puede estar tranquilo”.
De esta manera queda en evidencia que en la Cuba del régimen castrista, los habitantes no pueden estar tranquilos ni siquiera en sus propias casas. Mientras tanto, los malhechores continúan caminando a sus anchas por las calles del país sin ser perseguidos por absolutamente nadie.
Redacción de Cubanos por el Mundo