Odrisamer Despaigne ha demostrado que tiene herramientas para crecer en Grandes Ligas.

Autor: Juan Moreno
Odrisamer Despaigne es un tipo directo. No adorna su verbo a la hora de interpretar la realidad que le rodea. Con su gorra de medio lado, algo que en la Isla muchos imitan, y una confianza a prueba de balas dice las cosas como cree que son y punto. Por eso apenas le tomó un segundo asegurar que en estos momentos no aceptaría una (hipotética) convocatoria para representar a Cuba en el IV Clásico Mundial de 2017.
Nunca esperé una respuesta tan tajante. O mejor dicho, no tenía registrado un NO como contestación del lanzador de los Padres de San Diego Y es que contrario a su postura, un grupo importante de sus compatriotas insertados en Grandes Ligas han afirmado públicamente que les gustaría vestir la camiseta del equipo Cuba para el Clásico.
Pero Odrisamer tiene sus razones para tirarle curvas a la utopía que toma fuerza en las redes sociales y de la cual se han hecho eco muchos cubanos tanto de dentro como fuera de la Isla. “Simplemente no puedo defender al equipo Cuba si ni siquiera el gobierno me permite entrar a mi país”, subrayó el jugador con evidente enojo.
El presidente Raúl Castro y su gobierno castiga a todos aquellos que salieron en misión oficial (incluidas deportivas) y decidieron no regresar. A esas personas, las autoridades en la Isla (y erróneamente los medios se han hecho eco de esa definición) les llama peyorativamente “desertores” y “traidores” y les prohíbe durante ocho años la entrada de vuelta al país donde nacieron.
Con el comienzo del deshielo entre Washington y La Habana -hoy 14 de agosto se izó la bandera de las barras y las estrellas en la Embajada norteamericana en la capital cubana-, los optimistas creen que la situación de jugadores como Despaigne puede sufrir un cambio de 180 grados.
Mientras, en la acera de enfrente, otro grupo duda que algo positivo suceda. Hasta la fecha solo se escuchan rumores de que la prohibición se reducirá de 8 a 4 años. Pero aún no hay nada concreto.
En la misma situación de Despaigne se encuentran Yasiel Puig, Aroldis Chapman, Yoenis Céspedes, José Abreu y Yasmany Tomás por solo citar algunos. La mayoría de ellos todavía tienen a sus hijos y gran parte de su familia allá, pero se les proscribe visitarlos.
Si bien es cierto que la situación es engorrosa, ahora mismo para Despaigne no es la prioridad. Reconoce que no es político y su enfoque está al 100 por ciento en el béisbol: “quiero progresar en Grandes Ligas. Establecerme y ser lo que era en Cuba, uno de los mejores lanzadores de uno de los mejores equipos. Eso es lo que quiero, lograr una estabilidad para no estar en el bullpen, algo que no me gusta. Quiero establecerme en una rotación, en la rotación de los Padres”.
“Quiero progresar en Grandes Ligas. Establecerme y ser lo que era en Cuba, uno de los mejores lanzadores de uno de los mejores equipos. Eso es lo que quiero, lograr una estabilidad para no estar en el bullpen, algo que no me gusta. Quiero establecerme en una rotación, en la rotación de los Padres.
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Por Damián L. Delgado Averhoff ESPNDeportes.com