A cinco años del potente terremoto de 6.7 grados que sacudió el oriente de Cuba el 10 de noviembre de 2024, más de 500 estudiantes del seminternado Augusto César Sandino, en el municipio de Pilón, provincia de Granma, siguen recibiendo educación en condiciones precarias, sin que se concrete la reconstrucción de su escuela.
Las aulas de campaña instaladas en una base militar cercana siguen siendo el único espacio disponible para que los niños, desde preescolar hasta sexto grado, puedan continuar con su formación académica.

El campamento temporal, bautizado como Amiguitos de las FAR , fue habilitado con carpas donadas por la UNICEF tras el colapso parcial del plantel original, construido bajo el sistema Girón, el cual no estaba diseñado para resistir sismos de gran intensidad.
Enrique Arango Arias, jefe del Servicio Sismológico Nacional de Cuba, visitó la zona junto a representantes de agencias de la ONU y compartió en redes sociales imágenes de las estructuras dañadas y las carpas que ahora sirven como salones. Sin embargo, el proceso de restauración ha sido más lento de lo previsto, y las autoridades comunistas aún no han dado una fecha definitiva para la reapertura del seminternado.

Según Amauri Torres Torres, director general de Educación en Pilón, el terremoto afectó a 41 instituciones educativas en la región. Hasta febrero de 2025, solo 23 habían sido reparadas, dejando a cientos de estudiantes en condiciones inestables, con recursos limitados y dependiendo de espacios provisionales.
El puesto a dedo de Cuba, Miguel Díaz-Canel recorrió el lugar en febrero pasado y conversó con alumnos y docentes, reconociendo su esfuerzo por mantener las clases a pesar de las adversidades. Durante su visita, destacó la importancia de preparar a los estudiantes para enfrentar posibles eventos sísmicos, pero evitó comprometerse con un plazo concreto para la reconstrucción del plantel. Incluso sugirió que los edificios dañados podrían destinarse a albergar familias desplazadas.
Mientras tanto, la comunidad de Pilón teme sobre un supuesto nuevo terremoto, lo que genera alarma entre los habitantes.
Aunque las autoridades locales han desmentido estas versiones, insistiendo en que no existe fundamento científico que respalde dichas especulaciones y llamando a la población a mantener la calma.
Las familias y estudiantes de Pilón se mantienen indignadas porque han pasado cinco años sin recibir solución su problema educativo, mientras que el régimen comunista solo se llena los bolsillos para sus propios beneficios.
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Redacción Cubanos por el Mundo