Un reportaje de Steve Maikel Pardo muestra una edificación en la calzada de Diez de Octubre muy cerca de la intersección con la calle Dolores, en La Habana.
http://www.martinoticias.com/content/reporta-cuba-edifico-habana-antes-y-ahora/108862.html
En los bajos de ese edificio encontró acomodo en la década del 40 del pasado siglo una bodega, fructífera como todas las existentes en ese entonces. Hoy no es más que el reflejo del devastador estrago que ha infligido a la economía y la vida del cubano el “proceso revolucionario” que se inició en 1959, advierte el reportero.

Un edificio en La Habana donde funcionaba una bodega desde el siglo pasado nunca ha sido restaurado.
La Calzada de Diez de Octubre y el infierno
Recuerdo muy bien que, con motivo de la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba, un articulista de Havana Times pedía al Sumo Pontífice que si quería acercarse de verdad al pueblo cubano debería recorrer la Calzada de Diez de Octubre y conversar con sus residentes.
Por supuesto, el Papa no lo hizo. Los jerarcas del castrismo no iban a someterlo a semejante espectáculo, pues Ratzinger palparía las carencias de los cubanos y el deplorable estado de una avenida, que antaño, por su belleza y bajo el nombre de Calzada de Jesús del Monte, conmoviera la pluma del gran poeta habanero Eliseo Dieg

Una inmensa cafetería que abarca casi por entero la extensión de una cuadra entre Goicuría y Patrocinio está cerrada desde hace años y necesitada de una reparación capital. A su vez, las pocas cafeterías privadas u otros pequeños comercios —vendedores de discos, joyeros y fosforeros— deben hacer sus ofertas en espacios muy reducidos o en condiciones de hacinamiento, y en casi todas las cafeterías no existe una silla y mesa para sentarse.

Muchas edificaciones y antiguas mansiones, fragmentadas en mil pedazos, son cuarterías donde malviven muchas familias de otras regiones del país, que han emigrado en las últimas décadas a la capital cubana en busca de una vida mejor.
En la calzada existen dos librerías, pero una de ellas, la Carlos J. Finlay, hace años permanece cerrada. Su puerta de cristal permite ver el estado del local: el polvo es dueño y señor del lugar, en medio de estantes, cajas y libros regados. A modo de exhibición está un ventilador muy viejo y roto, y —según una vecina— los ratones no dejan de hacer estragos en las casas aledañas.
Ante tamaño desastre el descontento popular se ha hecho notar y puede encontrarse, cerca de una unidad estatal en deplorables condiciones constructivas, un graffiti muy revelador, un grito de auxilio: “S.O.S Venezuela”. Sin embargo, la mayor sorpresa de una caminata por esta avenida aparece en en la siguiente cuadra, en la esquina de Tamarindo y Diez de Octubre, en una pared muy sucia. Apenas perceptible por estar escrito a lápiz, puede leerse esta consigna impactante: “NO + CASTROS”.
Que semejante frase permanezca allí a la vista de todo el mundo y no haya sido borrada solo tiene una explicación: para poder distinguirla hay que acercarse a pocos metros de la pared y, puesto que ese pedazo carece de acera, casi nadie se acerca. A todas luces, nadie del aparato gubernamental ha visto el cartel y lo ha mandado a borrar.
Cerca de allí existió el llamado Ten Cents, uno de los más florecientes comercios de esa avenida, pero de aquel centro comercial tan surtido ni rastro queda. En la actualidad el lugar carece de techo, y la estructura que está en pie solo admitiría ser demolida debido a su insalvable estado de deterioro. En la actualidad es un pequeño parqueo de autos que necesita la protección de dos custodios.
La olvidada belleza de esa calzada consistía en una inigualable combinación de variadísimos comercios de todo tipo con carteles lumínicos desplegados a gran altura, junto a suntuosas mansiones y edificios construidos en zonas elevadas en una zona geográfica que se caracteriza por su irregularidad y donde existen varias curvas.

La Calzada de Jesús del Monte murió junto al poeta que tanto la exaltó. La de Diez de Octubre (porque hasta el nombre de las calles cambió el castrismo) es una muestra del subdesarrollo más cruel. Una imagen viviente de un régimen que se resiste a morir y de sus habitantes que no logran prosperar. El infierno ha descendido a nuestra Isla. Basta solo asomarse a Diez de Octubre.
Con información tomada de:
Diario de Cuba y Martí Noticias