El aparato de injusticia del régimen castrista volvió a impedir la salida de las mazmorras de Luis Manuel Otero Alcántara, confirmando que la tiranía no tiene la más mínima intención de respetar sus propias leyes cuando se trata de castigar la disidencia.
La información fue difundida por el centro de asesoría legal Cubalex, cuyos integrantes han seguido de cerca el proceso manipulado contra el artista, denunciando que esta movida judicial ratifica la permanencia del prisionero de conciencia en la cárcel de máximo rigor de Guanajay hasta mediados de este año.
La farsa jurídica contra Otero Alcántara
Los argumentos utilizados por el tribunal para mantener el encierro se basan en supuestas indisciplinas que nunca fueron comunicadas de manera oficial, lo cual constituye una violación flagrante del debido proceso que el propio sistema penal cubano dice defender, dejando claro que el derecho en la isla funciona únicamente como un martillo represor.
El abogado Alaín Espinosa, integrante del equipo de defensa, explicó a Martí Noticias que la decisión del Supremo ignora deliberadamente que el artista ha mantenido un comportamiento adecuado durante todo su cautiverio, invalidando así cualquier justificación legal para negarle los beneficios de excarcelación anticipada que le corresponden por ley.
“Esto evidencia la falta de independencia del sistema judicial cubano y el uso del Derecho para castigar y discriminar por motivos de la opinión política”, afirmó el jurista al analizar cómo los esbirros judiciales manipularon los tiempos y las normativas para extender el sufrimiento de Luis Manuel Otero Alcántara.

Un sistema diseñado para la tortura
La tiranía aplica medidas disciplinarias fantasmales para bloquear derechos establecidos, tales como la rebaja de condena por buena conducta, asegurando que figuras emblemáticas de la resistencia no puedan abrazar la libertad ni un solo día antes de lo previsto por la cúpula represiva.
Resulta vergonzoso que el Tribunal de Artemisa hubiera rechazado previamente un habeas corpus con explicaciones contradictorias, llegando a decir que el prisionero estaba en prisión provisional y cumpliendo sentencia al mismo tiempo, una aberración jurídica que el Tribunal Supremo prefirió ignorar para no dejar en evidencia la torpeza de sus subordinados.
A pesar de que el artista está encarcelado desde las históricas protestas del 11 de julio de 2021, los represores se niegan a computar correctamente el tiempo de reclusión.
El miedo de la dictadura a la libertad creativa
La condena de cinco años impuesta por supuestos delitos de “desacato” y “ultraje a los símbolos patrios” no es más que una venganza personal del régimen contra un hombre que usa el arte para desnudar la miseria moral de los que mandan, utilizando el encierro de Luis Manuel Otero Alcántara como una advertencia para todo aquel que intente disentir.
Mientras la maquinaria propagandística intenta vender una imagen de cambio, la realidad en las prisiones de la isla cuenta una historia de ensañamiento, donde Luis Manuel Otero Alcántara sigue pagando con su cuerpo y su tiempo el “pecado” de querer una nación libre de dictadores y de miseria planificada.
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Incluso con la ratificación de esta injusticia, la lucha en los tribunales ha servido para demostrar que el régimen teme a las herramientas legales internacionales, logrando que el Tribunal Supremo tuviera que admitir el recurso aunque fuera para desestimarlo después con excusas infantiles y carentes de base técnica.
Dicho todo esto, la fecha de salida para el fundador del Movimiento San Isidro quedó fijada para el 9 de julio, lo cual significa que el hostigamiento contra Luis Manuel Otero Alcántara continuará hasta entonces.
Vale aclarar que, pese a todas las torturas que ha sufrido en la prisión, Otero Alcántara jamás ha agachado su cabeza ante la tiranía, manteniéndose firme en todo momento.