El Necio planea vengarse de Leticia Martínez Hernández, Jefa del Equipo de Prensa de la Presidencia de Cuba, pues esta lo excluyó de participar en una rueda de prensa con Díaz-Canel en febrero.
Leticia Martínez Hernández y El Necio se odian a muerte. Nah, cosas de muchachitas
El supuesto periodista Pedro Jorge Velázquez, conocido en redes sociales como El Necio y una de las ciberbaclarias oficialistas del régimen cubano de más rango, habría recibido un “Premio Internacional de Periodismo” en México y, aunque de muy poca monta, como es internacioná ya tiene definido qué hacer con él: usarlo como ajuste de cuentas personal contra la periodista Leticia Martínez Hernández, quien el pasado 5 de febrero lo dejó fuera —sin contemplaciones— de la rueda de prensa que ofreciera Miguel Díaz-Canel ante periodistas nacionales; aquella que, supuestamente era en vivo, pero resultó ser grabada desde el día anterior.

Fuentes cercanas al entorno del propio Necio aseguran que el creador de contenidos planea exhibir el reconocimiento “hasta en la sopa”, con el objetivo explícito de restregárselo a Leticia y reivindicar su lugar dentro del ecosistema mediático oficialista, del que salió mal parado tras aquel episodio en la Plaza de la Revolución.
El incidente, ocurrido durante un encuentro con la prensa nacional e internacional, dejó al joven fuera del salón bajo el criterio de que “la mesa es para periodistas acreditados”, una categoría en la que no fue incluido pese a su actividad en redes sociales. Testigos lo situaron entonces en el exterior, sin acceso ni función, en una escena que corrió como pólvora en círculos digitales.
El diario satírico El Lumpen divulgó una imagen que, aunque generada por la Inteligencia Artificial (al igual que esta usada en la portada) recogía muy bien el mal rato vivido por este acólito del castrismo.
Sin embargo, no será Leticia solamente quien sufrirá el “desaire”. Por si fuera poco, aseguran que El Necio, “también quiere restregárselo a dos o tres en el Granma; especialmente a quienes estuvieron relacionados con un trabajo que a él, como corresponsal en S.Spíritus, presuntamente le censuraron”, dijo una fuente.
El premio que ahora exhibe proviene del Club de Periodistas de México y de la Fundación Antonio Sáenz de Miera Fieytal, dos entidades que existen, tienen sede pública, página oficial y una estructura institucional verificable. El Club, fundado en 1952, organiza cada año su Certamen Nacional de Periodismo; la Fundación, por su parte, está inscrita en la Junta de Asistencia Privada de Ciudad de México y tiene un objeto asistencial dirigido a periodistas, sobre todo mayores o en situación vulnerable, con un patronato identificado.
Ahora bien, una cosa es la existencia formal y otra muy distinta el peso real dentro del ecosistema periodístico mexicano. El Club tiene historia, visibilidad en su propio circuito y capacidad para montar ceremonias y premios, pero no hay datos públicos que permitan medir su representatividad: no existe un padrón abierto de miembros, ni evidencia de que agrupe de manera amplia al gremio, ni de que funcione como referencia central del periodismo en México, como sí ocurre con otros galardones o instituciones más consolidadas.
En la práctica, opera como una plataforma con su propio ecosistema, sus invitados y sus premiados, pero no como “la voz del periodismo mexicano”. Esa diferencia es clave para entender el alcance real del reconocimiento que hoy exhibe El Necio.
A eso se suma un elemento más reciente: en noviembre de 2025, una investigación de Factchequeado, apoyada por el International Center for Journalists y difundida también por LatAm Journalism Review, señaló al Club como un nodo dentro de redes que amplifican narrativas favorables al Kremlin y que han premiado a figuras vinculadas a la desinformación. Eso no invalida automáticamente todos sus premios, pero sí coloca sobre la institución una controversia pública que afecta su credibilidad.
Dicho en llano: es una organización real, con estructura y ceremonia, pero con un prestigio discutido y lejos de la élite del periodismo mexicano. Un premio que existe, pero cuyo peso depende mucho más del contexto en que se use que del reconocimiento en sí.
Esa diferencia, sin embargo, parece irrelevante para el Necio. En su publicación —cargada de emotividad y símbolos— deja entrever que el valor del galardón no radica tanto en su prestigio como en su utilidad: reconstruir estatus tras una humillación pública.

En noviembre de 2025, investigaciones periodísticas internacionales señalaron al Club como un espacio vinculado a la difusión de narrativas afines al Kremlin y a la premiación de figuras asociadas con la desinformación, lo que ha generado cuestionamientos sobre su credibilidad. Nada de eso aparece en el relato que hoy impulsa el premiado.
Así y todo, aseguran, que ha habido personas que se han “emocionado” y lo han felicitado; y otras que se han “emocionado” y luego desencantado, al conocer que el premio es eso y nada más, pues no existe un equivalente en metálico.