El Pentágono, pagó la suma de 370 mil dólares por el alquiler de una unidad móvil de Resonancia Magnética con el fin de escanear el cerebro de un detenido que se encuentra en la Base Naval de Guantánamo, pero esta no funcionó, según reseña el Miami Herald.
El juez militar Vance Spath, Coronel de la Fuerza Aérea, ordenó que se escaneara el cerebro de Abd al Rahim al Nashiri, de 52 años, un hombre saudí que espera juicio por pena de muerte, luego de ser encontrado culpable del atentado al USS Cole el pasado 12 de octubre del 2000 en Yemen, que dejó 17 marineros muertos.
El equipo fue alquilado por Estados Unidos, pero lleva más de un mes estacionado a las afueras del hospital en la Base.
Según el comandante de la Fuerza Aérea, Ben Sakrisson, la máquina fue instalada correctamente, pero luego se dieron cuenta que le faltaba el helio líquido que es necesario para su funcionamiento.
Para el diario miamense, esto demuestra lo costoso y complicado que es mantener a detenidos en una base remota.
Reseña además que la Marina estadounidense había aprobado el presupuesto de 1,65 millones de dólares para la instalación de un equipo de resonancia en la Base Naval, pero el Comando Sur, encargado del funcionamiento de dicho asentamiento militar estadounidense en Cuba, decidió desviarlo a un centro médico militar en Georgia.
El Congreso prohíbe la transferencia de detenidos a los Estados Unidos, incluso para un procedimiento médico.
Entonces, el Pentágono finalmente arrendó una unidad de IRM y la envió en una barcaza entre huracanes. Ahora no está funcionando.
Redacción Cubanos por el Mundo