La opositora Marianela Peña Cobas, secuestrada en las recientes jornadas de protestas, recuperó su libertad durante la mañana del domingo tras permanecer por varias horas bajo el control de los esbirros en La Habana, presentando evidencias físicas de una brutal golpiza que incluye hematomas, inflamación severa y sangrado en su rostro.
La denuncia sobre este acto de barbarie fue difundida por la activista opositora Marisol Peña, quien desde el exilio expuso el estado físico de su hermana mediante un reporte detallado en plataformas digitales, señalando directamente la responsabilidad de los sicarios del castrismo en la integridad de la víctima.

Vale la pena resaltar que el arresto de la mujer ocurrió la noche del sábado en medio de un escenario de ingobernabilidad y miseria extrema en la capital, donde la población salió a las calles para manifestar su hartazgo por los constantes apagones y la incapacidad de la dictadura para garantizar servicios básicos.
“Miren la golpiza que le han dado a una mujer por gritar libertad. Una y mil veces libertad para el pueblo de Cuba, libertad para todos los presos políticos”, denunció Marisol Peña.
De acuerdo con los registros de audio captados antes del secuestro policial, Peña Cobas encaró a los represores recriminando que los ciudadanos acumulan cinco días sin fluido eléctrico mientras la isla suma casi 70 años sumida en el hambre y la indigencia provocada por el sistema comunista.
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En relación con el contexto de la captura, la ciudadana fue interceptada por las fuerzas represivas apenas minutos después de que se reportaran los primeros cacerolazos en diversas zonas de La Habana, demostrando la celeridad del aparato de control para silenciar cualquier foco de rebelión popular.
El colapso energético que mantiene a oscuras a La Habana y al resto del país ha servido como catalizador para que la sociedad civil rompa el cerco del miedo, enfrentando una represión que no distingue género ni edad.
Redacción de Cubanos por el Mundo