
Este martes se cumple una semana desde que el poderoso huracán Matthew tocó territorio cubano por el oriente y arrasó con todo a su paso.
Muchos agradecieron los planes de evacuación por parte del régimen de la Isla, mientras que otros critican que no se está haciendo lo suficiente.
Los albergues dispuestos para los damnificados han alcanzado cifras críticas, pues la comida y el agua no alcanzan para cubrir las necesidades de todos los que allí se encuentran.
Sara Maceo de 57 años, se encuentra en uno de estos complejos junto a su familia luego de que Matthew destruyera por completo su hogar. Ella asegura que la comida no alcanza y se han presentado altercados por los alimentos.
“Tenemos que pelearnos por la comida, estamos esperando que llegue la ayuda pero nada aún”.
Mientras los que aún se encuentran merodeando las ruinas de lo que en otrora era su casa, deben buscar la manera de sobrevivir con lo que encuentren.
“Todos queremos saber dónde está el presidente y por qué no nos visita”, dice un joven de 25 años postrados sobre los escombros de su hogar.
Aunque muchos tenían la esperanza de que el gobierno entregaría pronto la ayuda necesaria, ahora que se ha despejado la carretera a Baracoa, otros se muestran escépticos acerca de si el gobierno tendrá dinero para eso.
“Vamos a necesitar ayuda del exterior porque este país ya tiene problemas”, dice, deambulando entre los escombros, Tamara Llorentes, de 50 años. “Esto no parecía un huracán, parecía un monstruo que vino a devorarnos”.
Con información de Martí Noticias