Una vez mas queda en evidencia el colapso de las estructuras del régimen comunista, pues el Buró Político del Partido Comunista se vio obligado a reconocer lo que muchos cubanos ya sabían: no hay recursos para sostener ni siquiera la prensa que les es leal.
A partir del próximo 2 de marzo de 2026, el diario Granma, órgano oficial del Comité Central, reducirá su tiraje a una única edición semanal de apenas ocho páginas, los martes.
La medida, que también afecta a Juventud Rebelde y fulmina por completo la edición impresa de todos los periódicos provinciales, supone un golpe al acceso a la “información” en un país donde la mayoría de la población carece de conectividad estable.
El semanario Trabajadores, por su parte, mantendrá su frecuencia, aunque su futuro a largo plazo queda en el aire ante la falta de insumos.
El comunicado oficial, emitido en tono de queja, culpa de esta debacle al “recrudecimiento del bloqueo” y a una orden ejecutiva de la administración Trump anunciada el pasado 29 de enero, que restringe la llegada de combustible a la Isla.
Sin embargo, fuentes cercanas a la industria gráfica señalan que la crisis del periódico no es nueva, ya todos los cubanos saben que la falta de papel, tinta y repuestos para las rotativas viene acumulándose desde hace más de cinco años, agravada por los constantes apagones que interrumpen los procesos de impresión.

Como solución, el régimen apuesta por lanzarse de lleno a las plataformas digitales. Prometen “reforzar” los sitios web de Granma, Juventud Rebelde y los demás medios, y anuncian que facilitarán el acceso gratuito a estos portales mediante datos móviles dentro del territorio nacional.
Pero no hablan de la persecución contra las personas que se expresan a través de las redes sociales con sus quejas y exigencias de una mejor calidad de vida y que sus voces son silenciadas a diario.
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Redacción Cubanos por el Mundo