La dirección de la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE) Lino Salabarría de Sancti Spíritus comunicó este domingo que sus alumnos, actualmente en período de pase, deberán retornar a las instalaciones por sus propios medios, según un escueto anuncio difundido en la página oficial de Facebook Yayabo Deportivo, órgano del INDER provincial.
El comunicado evidencia que el centro no puede garantizar el traslado de sus estudiantes una vez finalizado el descanso, una obligación que tradicionalmente asumía el Estado cubano. Los jóvenes deportistas, quienes residen de manera interna en la escuela y provienen de distintos municipios de la provincia, dependen del sistema estatal para movilizarse.
La indicación de viajar “por sus propios medios” implica que cada alumno y su familia deberán resolver individualmente cómo llegar a la EIDE, sin importar la distancia ni el lugar de origen. Esta exigencia ocurre en un contexto donde el transporte público en la isla se encuentra prácticamente paralizado y el sector privado tiene vetada la operación de rutas de pasajeros.
Crisis energética agrava el panorama educativo
El aviso se da en medio de una severa crisis de combustible que afecta a las escuelas cubanas desde inicios de 2026. En la vecina provincia de Matanzas, el déficit de diésel y gasolina impidió que más de 90,000 estudiantes pudieran llegar a 504 centros educativos. A nivel universitario, 7,879 becados fueron trasladados a sus municipios de origen por falta de carburante, y se flexibilizaron las evaluaciones para 176,579 alumnos distribuidos en 107 carreras.
Esta no es la primera vez que Sancti Spíritus enfrenta dificultades logísticas con sus deportistas escolares. En septiembre de 2020, durante la reapertura pospandemia, el servicio de transporte intermunicipal en la provincia se restableció solo al 50% de su capacidad para permitir el regreso de los alumnos de la EIDE, lo que refleja un problema crónico en el sistema.

La EIDE Lino Salabarría tiene relevancia nacional, ya que fue designada sede de los 60 Juegos Escolares Nacionales y recibió una inversión cercana a los cinco millones de pesos cubanos para adecuar sus instalaciones de cara al certamen. En esa edición, Sancti Spíritus compitió en 24 de las 33 disciplinas convocadas.
Sin embargo, el desembolso en infraestructura contrasta con la incapacidad de garantizar un derecho elemental como el traslado de los estudiantes. El presupuesto destinado al deporte en Cuba para 2026 asciende a apenas 8,274 millones de pesos cubanos (unos 20,200 dólares), una suma insuficiente para sostener la operación logística de estas instituciones a escala nacional.
El colapso del transporte escolar se inscribe en un deterioro más amplio que afecta el regreso a clases en toda la isla, donde las familias enfrentan cada inicio de curso o finalización de vacaciones sin garantías de movilidad para sus hijos. La crisis de combustible ha provocado la suspensión o modificación de los servicios de transporte estudiantil, forzando a los hogares a buscar alternativas por cuenta propia.
Las consecuencias se extienden al plano académico, porque se han interrumpido exámenes de ingreso, modificado evaluaciones finales y alterado la organización de las clases. La falta de electricidad y transporte ha llevado a las autoridades a implementar medidas de emergencia como la semipresencialidad y la reorganización comunitaria del proceso docente.
El régimen cubano pretende paliar la situación mediante el ensamblaje de microbuses y la reestructuración de servicios esenciales, pero estas soluciones no han logrado revertir el deterioro del transporte público, agravado por la escasez de combustible y la obsolescencia de la infraestructura.
TE PUEDE INTERESAR: Vuelos de EE.UU. a Venezuela: Alex Otaola advierte que no hay nada que celebrar (+VIDEOS)