
Todavía no conocemos la fecha en que serán juzgados los asesinos de Mandy. La expectativa continúa en la población y yo prometo tenerla al tanto de la fecha tan pronto me la informen. No importa que la mayoría poblacional no tenga acceso a mi blog, buscaré los medios para hacerles llegar el día, la hora y el lugar donde se efectuará la vista del juicio.
Sé que la población de Camagüey y de Cuba y de muchos sitios del mundo siguen este caso con vehemencia, porque todos somos padres y madres que tememos por la seguridad de nuestros hijos.
Agradezco una vez más a todo aquel que me haya enviado mensajes a mi celular, llamado a mi teléfono, visitado mi casa, comentado mis artículos en el blog… En mi blog aparecen comentarios eliminados por alguien que no he sido yo. Ignoro quien haya podido atreverse a usurpar la privacidad de mi sitio, porque abrí los comentarios totalmente para que todo el que lo desee los deje allí escritos y el mundo los lea. Reitero que yo no he borrado ni un comentario.
Quiero agradecer también a mi amigo Isaac Licor, presidente del Instituto del Libro en Camagüey, este poema escrito con lágrimas, dedicado a mi hijo:
La guitarra escuchó quebrarse
el cristal de su voz,
y respondió con un bramido inaudible;
pero el temblor del acero
y su ácida fiebre
no pudieron amansar al silencio.
El silencio de la guitarra
dibujó entonces la silueta de la mano
que se alejaba cada vez más
hasta perderse bajo el polvo.
Fue entonces que
la mudez del silencio
abrió una zanja honda
donde la lluvia surte
pequeños caminos hacia el fondo,
mientras el silencio insiste
en negar la palabra a la pisada.
Isaac Licor