Espionaje cubano en EEUU, ¿terminó con relaciones entre ambos países?

La espía Ana Belén Montes, experta en Cuba de la Agencia de Inteligencia de la Defensa de EEUU.
La espía Ana Belén Montes, experta en Cuba de la Agencia de Inteligencia de la Defensa de EEUU.

Un artículo de Alfonso Chardy, columnista del Miami Herald, sostiene que aunque Estados Unidos “ha restaurado las relaciones con Cuba, y el presidente Barack Obama está planeando viajar a la isla a finales de este mes, no está claro si los dos países han declarado una tregua en las guerras de espionaje que han librado durante más de 50 años”.

“Los legisladores en el Congreso han advertido a la administración Obama que permitir que Cuba establezca una embajada en Washington y consulados en todo el país, sólo hará que sea más fácil para La Habana desplegar y aumentar sus redes de espías en los Estados Unidos”

“Todos estamos familiarizados también con los esfuerzos del régimen de Castro en utilizar sus diplomáticos como agentes de inteligencia encargados de realizar espionaje en este país”, comenta una  carta enviada en 2015 al Departamento de Estado de Estados Unidos por cinco cubanoamericanos,  los legisladores de Miami, Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Carlos Curbelo, así como el actual candidato presidencial y senador de Texas, Ted Cruz, y el de Nueva Jersey,  Albio Sires.

Para Brian Latell, exagente de la CIA, la razón principal de que la inteligencia cubana fuera tan exitosa, durante tantos años, se debe a que el maestro del espionaje cubano era el propio Fidel Castro.

El artículo de Chardy destaca que desde que Fidel Castro tomó el poder en enero de 1959 y durante las próximas cinco décadas, La Habana construyó uno de los servicios de inteligencia más activos del mundo, al enviar espías y agentes para penetrar los más altos niveles del gobierno de Estados Unidos y algunas de las principales organizaciones del exilio cubano.

De hecho, sostiene, algunas de las mayores crisis en las relaciones entre EEUU y Cuba tienen su origen en la participación de los espías y agentes cubanos, y cita el derribo de dos aviones de Hermanos al Rescate, así como el robo de secretos militares de Estados Unidos en la Agencia de Inteligencia de Defensa y el espionaje de instalaciones militares en el sur de la Florida y la infiltración de las principales organizaciones del exilio cubano en Miami por los miembros de la Red Avispa ahora extinta.

“Mientras que algunos espías cubanos se han hecho muy conocidos, tales como los cinco agentes de inteligencia ilegales capturados, juzgados y condenados por pertenecer a la Red Avispa, otros  han operado en la oscuridad. Y otros sólo han sido sospechosos – pero nunca confirmados – como Lee Harvey Oswald, el asesino del presidente John F. Kennedy”.

“Oswald es tal vez un buen punto de partida. Si bien es cierto que era un agente cubano, fue uno de los primeros en operar clandestinamente en los Estados Unidos”.

Más significativamente, Latell dice en su libro, que las autoridades cubanas sabían de antemano que algo iba a suceder en Dallas el 22 de noviembre de 1963, aunque la Comisión Warren concluyó que Oswald actuó solo, y el Comité Selecto sobre Asesinatos en 1976 indicó que el gobierno cubano no estuvo involucrado en el asesinato de Kennedy. Oswald fue asesinado por el propietario del club nocturno de Dallas, Jack Ruby, poco después de la detención del asesino.

Florentino Aspillaga Lombard, uno de los más importantes desertores cubanos de inteligencia que haya escapado a los Estados Unidos en 1987, fue blanco de un intento de asesinato en 1997 por presuntos miembros de la Red Avispa con sede en Miami, según el libro de Latell.

En 1978, Walter Kendall Myers, entonces un joven empleado de contrato del Departamento de Estado, visitó Cuba y fue reclutado como el gente 202. Su esposa Gwendolyn se convirtió en la agente 123. Finalmente, Myers se convierte en un analista de inteligencia del Departamento de Estado. Durante tres décadas, la pareja transmitió información secreta a sus controladores de Cuba a través de radio de onda corta y los mensajes electrónicos cifrados. Gwendolyn fue la encargada de transmitir los secretos para Cuba.

Fue entonces que la inteligencia cubana Reclutó a Ana Belén Montes, quien trabajaba en la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA). Pero fu detenida en 2001, después de haber pasado una considerable cantidad de secretos estadounidenses a Cuba. Montes se declaró culpable en 2002 y fue condenado a 25 años de prisión.

“Las relaciones con Cuba probablemente no marca el final de las guerras de espionaje. Varios agentes cubanos sospechosos no han sido procesados y otros no han sido identificados, aunque todavía pueden estar operando dentro de los grupos del gobierno y el exilio en Estados Unidos”, concluye Chardy.

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