Este fin de semana, fue confirmada la muerte de Stephanie, una niña cubana de siete años que sufrió un trágico atropello en la ciudad de Miami.
Después de permanecer cuatro días en coma inducido, los médicos declararon muerte cerebral, según lo informado por su padre, Yoany Figueredo, a Univisión. “Mi hija ya falleció oficialmente. Se hicieron todas las pruebas y no respondió”, expresó, sumido en el dolor por la pérdida de su pequeña.
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Ante esta desgarradora noticia, la familia tomó la decisión de donar todos sus órganos en memoria de Stephanie, y así poder ayudar a otros niños que lo necesiten.

Es importante recalcar que el accidente ocurrió cuando la niña y su madre cruzaban la calle mientras hacían compras. Un vehículo, que estaba detenido, fue golpeado por otro automóvil conducido por una anciana que, según las autoridades de Miami, confundió el acelerador con el freno.
Tras el accidente, la conductora permaneció en el lugar y fue citada por conducción negligente, aunque aún no se sabe si se presentarán cargos.
El padre de Stephanie contó a la prensa que su pequeña sería vestida con el traje que tenía reservado para su próximo cumpleaños, el 21 de septiembre.
La niña, que cursaba segundo grado, era conocida por ser brillante y llena de vida, dejando un vacío en la comunidad y en la vida de quienes la conocieron.
Era la menor de cuatro hermanos, y siempre será recordada como una luz para quienes tuvieron la suerte de conocerla.
“En siete años, ella hizo más de lo que muchos logramos en toda una vida”, manifestó un profesor.
Si bien nada puede devolver a su hija, Yoany pidió más severidad a las autoridades de Miami en cuanto a la conducción de personas de avanzada de edad, y de esa forma, evitar más tragedias en la región.
Redacción de Cubanos por el Mundo