Mi amigo Tony González murió en Venezuela a la edad de 85 años. Tenía tres nacionalidades: cubano de nacimiento, estadounidense y venezolano. Llegó a Venezuela en 1962 junto a su esposa y sus dos pequeños hijos, en los brazos.
El tirano Fidel lo había expulsado de Cuba con la ropa que tenía encima y le quitaron sus propiedades como si fuera un perro sarnoso.
Como ustedes podrán entender, hablaba pestes de Fidel y lo conoció muy bien, pues estudiaron Derecho juntos y se graduaron en la misma promoción.
Tony, no quería nada con el comunismo y cuando me escuchaba hablando del marxismo en la década de los setenta-época en que fui un estudioso lector de la obra marxista y consecuente investigador del leninismo en mi carrera de Sociología, en la UCV-, me decía que yo no sabía lo que era ser víctima del atropello; el abuso, la expropiación, la persecución y hasta el exterminio con el paredón en la espalda.
Siempre lo tuve presente y ahora que fallece Fidel a los noventa años después de liderar una dictadura de más de cincuenta años, pues no puedo evitar recordar a Tony, quien perdió a su familia, su patria y tuvo que cambiar de vida, viviendo entre USA y Venezuela, casi 50 años; con sus hijos residenciados en USA y sus hermanos enterrados en algún cementerio de Miami.
Recientemente, estuve en el cementerio donde reposan los restos de Tony y mientras le dejaba unas flores y una oración, llegué a pensar “… que no hay como la libertad de expresión; como la libertad de hacer con tu vida lo que te parezca, vivir en democracia y tener toda la libertad posible de elegir…”.
Ahora que muere Fidel, pues yo también tengo mi reflexión y aunque no quería escribir sobre el tema porque consideré que muchas plumas lo harían, pues terminé colocando estas líneas en circulación inevitablemente, pues Cuba decretó nueve días de duelo; CNN no para de transmitir notas sobre el acontecimiento y aquí en Venezuela, también decretaron tres días de duelo y los medios oficialistas no dejan de chorrear baba llorando al dictador.
Les digo que yo entiendo a los izquierdistas en su sentimiento y su duelo, pero también entiendo que si colocamos una balanza sobre la mesa debemos decir varias cosas: primero que Fidel asesinó a más de 17 mil personas, a quienes fusiló desde que estaba en la Sierra Maestra; instauró una dictadura feroz donde la persecución generó mucho miedo, que los pobres cubanos tienen terror de decir algunas palabras en voz alta.
Para los cubanos… no es posible manifestarse ante cualquier asunto, porque los huesos pueden terminar en una asquerosa celda del subdesarrollo cubano por disidente y las familias terminaron separadas por décadas con más de un millón de personas en el exilio.
Por más canciones que alaban al comandante Fidel y su comunismo, no hay entre cielo y tierra suficiente espacio para ocultar la pobreza cubana, mientras Fidel vivía como un rey: Eso es más que conocido y a pesar que la salud y la educación cubana han tenido reconocimientos internacionales, pues la libertad del ciudadano deja mucho que desear, mientras la pobreza derrumba hasta las paredes de La habana. Yo entiendo la tristeza de sus seguidores y también la alegría de sus víctimas, que festejan su muerte, en Miami…
Publicado originalmente en Reportero 24