Un fuerte sismo de magnitud 5.8 sacudió el oriente de Cuba esta madrugada del martes 17 de marzo y despertó de golpe a miles de cubanos en plena noche.

El movimiento telúrico se registró a las 00:28 hora local, con epicentro a 49 kilómetros al sur-suroeste de Maisí, provincia de Guantánamo. Según datos preliminares del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y Volcano Discovery, ocurrió a solo 15 kilómetros de profundidad, lo que explica su fuerte intensidad. Posteriormente, una réplica de 4.7 siguió a las 00:44 en la misma zona.
Según los informes difundidos hasta el momento, el temblor se sintió con claridad en Guantánamo y Santiago de Cuba. Residentes reportaron sacudidas que obligaron a muchos a salir a las calles en medio de la incertidumbre. También se percibió, aunque con menor fuerza, en partes de Haití y República Dominicana.
Hasta ahora no hay reportes oficiales de víctimas ni daños graves por este sismo en Cuba. Sin embargo, la infraestructura ruinosa que deja décadas de corrupción sistémica y abandono del régimen castrista genera alarma. Edificios obsoletos, sin mantenimiento ni refuerzos antisísmicos, podrían ocultar afectaciones estructurales que el régimen, como es costumbre, no transparenta.
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Es importante mencionar que la región oriental de Cuba se ubica precisamente en el límite entre las placas tectónicas Caribe y Norteamericana, por lo que estos eventos son frecuentes. Lo grave es que la dictadura prioriza el control político y la represión antes que invertir en prevención y protección civil.
Periodistas y usuarios en redes exigieron información clara y medidas concretas ante estos eventos. No obstante, las autoridades cubanas solo hablan de “monitoreo activo”, pero la opacidad habitual del régimen siembra desconfianza.
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Redacción Cubanos por el Mundo