La organización The Center for Medical Progress utilizó una cámara oculta que grabó a Deborah Nucatola, directora general de asuntos médicos de Planned Parenthood, “el principal proveedor de atención de la salud sexual y reproductiva del país, como también su principal defensor”, donde explica que en su organización se comercian órganos provenientes de los fetos abortados.
El escándalo se da porque según lo que la doctora describe, el procedimiento del aborto se alteraría con el propósito de afectar lo menos posible las partes del cuerpo. Según la ley, esta práctica raya con lo ilegal, además se estaría cobrando por los órganos, lo que constituye otro crimen, el tráfico de órganos.
A consecuencia, funcionarios en Georgia, Indiana y Ohio están investigando las instalaciones de Planned Parenthood en sus estados para determinar si los órganos de fetos abortados estaban siendo vendidos.