Tomado de Sputnik News
La tercera ronda del proceso de normalización de las relaciones entre EEUU y Cuba, anunciado por el mandatario estadounidense, Barack Obama, prevé la continuación del levantamiento de las sanciones económicas contra el país caribeño. Sin embargo, las medidas introducidas por EEUU a partir del 27 de enero favorecen sobre todo el negocio de las companías estadounidenses y continúan distinguiendo al pueblo cubano de las instituciones estatales.
Las nuevas reglas permiten a las empresas estadounidenses solicitar la aprobación del Gobierno norteamericano para suministrar de productos y servicios a Cuba vinculados con las esferas autorizadas. Entre ellas se destacan la telecomunicación, la seguridad aérea, los derechos humanos, medios de información, ciertos productos para la producción agrícola y lo que está denominado como la “satisfacción de las necesidades del pueblo cubano”. Este último comprende, según el estatuto oficial del Departamento de Comercio de EEUU, una variedad de áreas tales como la sanidad, el transporte público, la educación y la construcción de infraestructura “que beneficien directamente al pueblo de Cuba”.
En consecuencia, las instituciones financieras de EEUU recibieron permiso para utilizar varios instrumentos de financiación de los contratos vinculados a la exportación de los productos y servicios autorizados, a excepción de los productos agrícolos.
Finalmente, el estatuto alivia una parte de las restricciones de viajes para Cuba con fines profesionales, como el de rodaje de películas, grabación de música y creación de otros obras artísticas. Además, es posible para los ciudadanos de EEUU organizar reuniones y conferencias profesionales, así como organizar y participar en exhibiciones y actividades deportivas para aficionados y semiprofesionales. Para facilitar los viajes, también están autorizados los servicios de transportación por vía aérea. Cabe notar que los viajes de ocio permanecen prohibidos.
Por otro lado, varias restricciones vinculadas con las entidades estatales de Cuba quedan en vigor. Mientras el documento autoriza las exportaciones dedicadas a “la satisfacción de las necesidades del pueblo cubano” —aunque el comprador resulte una empresa estatal cubana—, en otros aspectos el suministro de productos y servicios a las instituciones cubanas quedan prohibidas.
El estatuto subraya que las restricciones comprenden las entidades que generan ingresos para el Gobierno cubano e incluyen las industrias de turismo y la minería, entre otras.
Además, todo tipo de suministros destinados al Ejército, la policía y servicios de seguridad e inteligencia de Cuba queda desautorizado.
En cuanto a la financiación de los suministros de los productos agrícolos, la situación no ha cambiado: los contractos solo pueden pagarse en efectivo o a través de bancos extranjeros.
La liberalización de diferentes esferas de negocio, estimula las actividades de las empresas estadounidenses en Cuba. Mientras la entrada en el mercado cubano de los servicios, de equipos y productos modernos es beneficioso para la población cubana, la destacada omisión de los sectores clave de la economía de Cuba, como el turismo, demuestra una cierta distinción en las declaraciones del Gobierno de EEUU sobre la normalización de las relaciones y los pasos reales hacia este objetivo.