
Con la muerte de Fidel Castro, salen a relucir varios detalles de la vida del dictador cubano, desde su incalculable fortuna hasta sus amoríos, pero esta vez la cara de otro hermano es la que acapara la atención de los Medios.
Martín Castro, un anciano de 87 años que vive a las afueras de La Habana, lleva una vida humilde y carente de lujos a diferencia de sus hermanos, Raúl y Fidel.
Martín es medio hermano de los dictadores, sólo lleva el apellido Castro. Él vive muy tranquilo, en una casa más que modesta, junto con sus dos hijos y sus nietos. Saluda con la tranquilidad de quien no tiene que poner a salvo millones de dólares en bancos extranjeros. No tiene riqueza alguna que perder que no sea la tranquilidad de su familia.
Sabe salir airoso y comportarse como un hombre educado, de esos que no dice palabra negativa de nadie, sea familia o no, y por eso asegura que veía poco a Fidel porque no le gusta viajar mucho, reseña la agencia AFP.
Cuando lo recuerda, repite la anécdota de cuando Fidel era niño, como si alguien le hubiese advertido que lo mejor era sólo mencionar esa etapa de inocencia y de niñez:
“‘El cogía un caballito que tenía, ¿cómo se llamaba? ¡Careto! ¡Careto se llamaba! Y andaba pa’ aquí, pa’ allá. Y después cogía su riflecito y tiraba tiros (en el campo). Esto es lo que más le gustaba”.
“Donde quiera veo a la gente llorando, la mitad del pueblo está llorando”, dijo a The Associated Press sentado en una mecedora mientras mira el homenaje nacional a su famoso hermano. “El pueblo ha respondido bien”, aseguró.
Con información de AFP