La mentira de la llamada “potencia médica” se derrumba otra vez entre picaduras y miseria: la dirección del centro sanitario de Puerto Padre admitió una nueva y vergonzosa infestación de chinches en su sala de psiquiatría, obligando a reactivar protocolos de fumigación en este maltrecho hospital de Las Tunas tras la indignada ola de denuncias vertidas por la ciudadanía en redes sociales.
Indignados por la inmundicia, decenas de cubanos desarmaron en plataformas digitales el comunicado oficial firmado por el director del centro, el doctor Deinier Pérez Morales. En un intento desesperado por evadir la culpa institucional ante las deplorables condiciones de insalubridad, el directivo pretendió culpar a las políticas de la administración de los Estados Unidos y al desabastecimiento de combustible por la plaga de parásitos, una excusa absurda que desató la furia colectiva contra las autoridades que administran el deplorable hospital de Las Tunas.
“El Hospital General Docente Guillermo Domínguez informa a la población que, en medio de las limitaciones que enfrenta el país debido al recrudecimiento económico y al desabastecimiento de combustible provocado por la actual administración de los Estados Unidos, nuestro sistema de salud ha desplegado medidas de contingencia para garantizar la continuidad de los principales servicios médicos”, se lee en la publicación.

Aunque la cúpula médica asegura que tras las primeras 48 horas de intervención disminuyó la carga de parásitos, la realidad desmiente su supuesta eficacia. Apenas un mes después de dar por erradicado el brote detectado en julio —el cual requirió el aislamiento del área, lavado a presión con agua caliente, empleo de ácidos, flameado de mobiliario y el reemplazo total de colchones—, los insectos hematófagos recolonizaron el área.
La ineficiencia del régimen quedó al desnudo cuando la vigilancia vectorial falló rotundamente en el hospital de Las Tunas, demostrando que los parches superficiales no suplen la falta crónica de higiene básica.
“Tras más de un mes sin evidencia del insecto, hace dos días se detectó nuevamente la presencia del mismo, lo que hizo necesaria la reactivación inmediata del tratamiento intensivo bajo la supervisión de un equipo multidisciplinario”, añaden.
Abandono institucional a pacientes vulnerables
En lugar de asumir la insalubridad estructural que sofoca a los enfermos mentales —quienes sufren el abandono en condiciones de vulnerabilidad extrema—, la administración justificó los lentos tiempos de respuesta aduciendo la “complejidad” en el manejo de pacientes psiquiátricos.
Mientras aseguran haber extendido las revisiones a otros servicios del hospital de Las Tunas sin haber hallado más insectos hasta la fecha, los familiares de los ingresados temen que el hacinamiento y la escasez de insumos propaguen la plaga al resto del complejo.
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El colapso de la “potencia médica”
El retorno al tratamiento intensivo y el traslado forzoso de pacientes demuestran que las desinfecciones semanales prometidas hace apenas pocas semanas fueron pura propaganda para contener el descontento popular.
La crisis en las instalaciones psiquiátricas refleja el colapso absoluto de un sistema sanitario que, incapaz de garantizar un ambiente libre de alimañas, pretende sostener un mito ideológico mientras la población civil convive entre plagas y la más severa indolencia estatal.
“La misma respuesta de tanto años, siempre culpando a Estados Unidos cuando verdaderamente el único culpable de todo es el gobierno cubano, ese es el que tiene país entero en la miseria”, expresó un internauta con lógica molestia.
Mientras situaciones como estas ocurren a menudo en cada rincón de la mayor de las Antillas, el cruel régimen castrista continúa burlándose descaradamente del pueblo al pregonar a los cuatro vientos una de sus mentiras favoritas: la mal llamada “potencia médica”.