Las autoridades ambientales de la occidental provincia de Pinar del Río reportan dos incendios forestales aún sin control, los cuales en conjunto han consumido más de 600 hectáreas de cobertura vegetal.
Brigadas del Cuerpo de Guardabosques (CGB) y trabajadores del sector agrícola permanecen desplegados en las zonas afectadas para mitigar la emergencia.
El siniestro de mayor magnitud comenzó el pasado viernes en el paraje conocido como La Lanza, perteneciente al municipio de Minas de Matahambre.
Según declaraciones de Rubén Guerra Corrales, responsable de gestión y manejo del fuego en el CGB, unas 540 hectáreas de bosque han sido arrasadas hasta el momento.
Este evento fue catalogado como un incendio de muy grandes proporciones, siendo el primero en su tipo registrado en la provincia durante el período comprendido entre enero y mayo de 2026.
Las condiciones climáticas adversas han complicado las tareas de extinción. La sequía prolongada, la orografía montañosa y la acumulación de material vegetal seco, como malezas, pajón y acículas de pino, alimentan las llamas y dificultan el acceso a los focos.
En el lugar laboran cerca de 160 efectivos, entre guardabosques provenientes de Minas de Matahambre, Mantua y Viñales, así como operarios de la empresa minera local.
Las estrategias incluyen la apertura de trochas de contención con maquinaria pesada y el uso de contrafuegos, que se aplican preferentemente al atardecer y durante la noche, cuando los vientos amainan y las temperaturas descienden.
Especialistas con amplia experiencia recorren el perímetro para identificar barreras naturales como ríos, arroyos o caminos que sirvan para frenar el avance del fuego. Hasta ahora, las autoridades comunistas confirman que ningún asentamiento humano corre peligro.
El segundo incendio se declaró el 13 de abril en la zona de La Güira, límite entre la cabecera provincial y el municipio de San Juan y Martínez. Este foco ha devorado aproximadamente 60 hectáreas de pinares y bosque semicaducifolio. Las llamas se han extendido hacia sectores como El Encinal y Sumidero, donde unos 60 brigadistas, entre guardabosques, forestales y voluntaries, trabajan para establecer líneas de control. Tampoco en esta área se reportan riesgos para la población.
En lo que va de 2026, la provincia suma 39 incendios forestales ya extinguidos. Las pesquisas oficiales indican que solo uno de ellos tuvo origen natural; el resto es atribuible a la negligencia humana. Factores como la intensidad del viento, las altas temperaturas, la escasez de lluvias y el mal estado de los caminos forestales han agravado las labores de combate.
Las autoridades insisten en que entre el 90% y el 95% de los incendios en Cuba son provocados por acciones irresponsables o prácticas inadecuadas con el fuego, por lo que reiteran el llamado a la población a extremar las precauciones en zonas rurales y boscosas.
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