Cuba libre, pero no para periodistas: un viaje a la isla sin libertad de prensa. Así titula el periodista italiano Fabio Bozzato, un artículo publicado en el diario La Repúbblica, donde de cuenta de la ausencia de libertad de prensa y la persecución que sufren los periodistas cubanos que intentan contar la realidad cubana más allá del mojigato periodismo oficialista. Aquellos que bajo el ropaje del periodismo independiente sufren, además, el destierro.
A través de los ejemplos de Alina López Hernández, Yoani Sánchez, Ismario Rodríguez y Nere Rivera, el articulo esboza no solo pormenorizadamente los ejemplos de cada uno de ellos en la búsqueda y conformación de un periodismo independiente alternativo, sino que de modo global resume las arbitrariedades de un sistema al parecer diseñado para coartar las libertades expresivas no ya de la prensa no oficial, sino de los propios seres humanos que habitan en una isla donde, un post en Facebook que sea juzgado como “contrario a los intereses del país y la buena moral” pasa a ser “contrarrevolucionario” y su autor fichado como mercenario al servicio del imperialismo yanqui.
De Alina, Bozzato destaca cómo esta se enfrentó de manera abierta, con la ley por delante, a la temida Seguridad del Estado, cuando se negó a asistir a un conversatorio, a todas luces ilegal, con oficiales de la policía sin tener un proceso abierto en su contra.
De Yoani Sánchez destaca su entereza y heroísmo al atreverse a fundar en Cuba el diario 14ymedio, “el primer periódico que cuenta a Cuba desde adentro”, sdel cual dice que desde un inicio atrajo “el interés del mundo y también el odio de las autoridades.”
“Desde entonces no ha dejado de hacer crónicas puntuales en la isla todos los días”, dice Bozzato de Yoani/14ymedio, y resalta de ella – de 14ymedio – ese honorífico puesto de haber sido el primero en contar una isla que hoy cuentan cientos de periodistas pertenecientes al periodismo independiente cubano.
Explica Bozzato en La República que ni siquiera el periodismo independiente cubano puede contar noticias comunitarias; y lo hace a través del ejemplo del fotorreportero Ismario Rodríguez y del medio Periodismo de Barrio, fundado por Elaine Díaz Rodríguez, profesora de la Universidad de La Habana, gracias a fondos de su beca en Harvard.
De aquel primer “reporte de una inundación que había anegado un barrio pobre y vulnerable (barrio, de hecho) de la capital, PdB ha llegado hasta una “investigación sobre lo difícil que es acceder al aborto en los hospitales de Santiago, en el oriente del país, debido a la intimidación de fundamentalistas evangélicos con la complicidad del Estado.”
El caso de Ismario es ilustrativo por la cantidad de veces que ha sido detenido.
“Después de las protestas del 11 de julio de 2021 (cuando miles de personas se manifestaron pacíficamente contra la situación económica, la escasez de medicamentos, la respuesta de las autoridades ante el Covid-19 y las limitaciones a la libertad de expresión, ed) me interrogaron durante meses. Me quedé con un estado de ansiedad insoportable: tenía que ir a terapia”.
Bozzato parece aludir otros nombres, o tal vez Ismario se los nombró uno a uno, off the record, cuando expresa: “Cualquiera que haga periodismo independiente en Cuba ha pasado por situaciones similares.”
Ana Lidia García, Subdirectora de El Toque, señala que muchos de los colaborados de la revista, “interrogados y amenazados, terminaron desistiendo” de colaborar con el medio.
Según detalla Bozzato “la ley prohíbe cualquier publicación que no sea reconocida y financiada por el estado. Por esta razón, todas las revistas independientes se consideran prohibidas”, y describe que, para poder hacer ese tipo de periodismo independiente, “tienen que buscar fondos que no provengan de la isla y por ello se les acusa de ser ‘mercenarios’.”
La única posibilidad de sobrevivencia para el periodismo independiente cubano, dice Bozzato, “es crear una ONG o una asociación en el extranjero, con la que recaudar donaciones, financiación y crowdfunding.”
noticia relacionada: SIP califica de «burla» la nueva medida de censura del periodismo independiente ordenada por el régimen cubano