Un reciente reporte sostiene que Venezuela financió con 63.800 millones de dólares la permanencia de la dictadura en Cuba mediante un esquema de auxilio energético y financiero que, según la investigación, facilitó la introducción de tácticas de control y represión en territorio venezolano.
La información fue difundida por el Miranda Center for Democracy a través de su reporte titulado “Oil for Repression: The $63.8 Billion Audit of Cuba’s Intelligence Occupation in Venezuela”, donde se detalla el costo de este flujo de recursos y su impacto en la relación bilateral.

Este esquema comenzó formalmente en octubre del año 2000 tras la firma del Convenio Integral de Cooperación entre Hugo Chávez y Fidel Castro, estableciendo el envío inicial de 53.000 barriles diarios de crudo.
Dicho flujo de recursos alcanzó un máximo histórico de 115.000 barriles por jornada durante el año 2008, aunque la operatividad de PDVSA colapsó posteriormente, lo que redujo los suministros a 32.000 barriles en 2024.
El informe resalta que la tiranía en Cuba recibió aproximadamente 57.400 millones de dólares solo en hidrocarburos, mientras el resto se distribuyó en condonaciones de deuda y proyectos de infraestructura vinculados a Petrocaribe.
Asimismo, la investigación asegura que La Habana instaló el Grupo de Coordinación y Enlace (GRUCE) con el objetivo de insertarse en la estructura militar venezolana, garantizando control político a cambio de los beneficios petroleros recibidos.
En ese sentido, el reporte señaló la llamada “Ley Sapo” para referirse a la normativa de 2008 que buscó ampliar los mecanismos de inteligencia social, siguiendo patrones atribuidos al modelo de vigilancia cubano.
Bajo este esquema de cooperación, se transformó la Dirección de Inteligencia Militar en DGCIM y se fundó el SEBIN, organismos señalados en distintos informes por ejecutar torturas y detenciones arbitrarias.
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No obstante, para nadie es un secreto que la situación cambió drásticamente tras la captura del narcodictador Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, un hecho que golpeó directamente a la tiranía cubana, cortándole de raíz, súbitamente, el acceso a uno de sus principales aliados criminales.
Redacción de Cubanos por el Mundo