
Jake Agna, leyenda viva del tenis mundial y que ha destinado parte de su vida a la formación de jóvenes tenistas está en Cuba. Su objetivo es reconstruir el Centro Nacional de Tenis de la Villa Panamericana, en la capital cubana.
El tenista ha obtenido una licencia del Departamento de Estado de los Estados Unidos que le permite trabajar en la construcción del centro de alto rendimiento aunque su pasión es la enseñanza del elegante deporta a niños.
Su mirada cuando llegó a La Habana del estado en el que se encontraba en Centro fue pésima. No obstante ya ha conseguido mas de 700 mil dólares que serán destinados integramente a revivir el esplendor del Centro.
Estas donaciones provienen de amigos y personas interesadas en promover el deporte en Cuba y es un ejemplo de cómo se puede ayudar a desarrolla el deporte en la Isla. Con la caída del campo socialista Cuba no ha podido hacer frente a los enormes gastos que ocasiona el deporte.
Esta caída también se ha hecho sentir en el rendimiento de los atletas.