El gobierno de Jamaica anunció el fin de su acuerdo de cooperación médica con el régimen cubano, poniendo término a un programa que durante décadas permitió la presencia de cientos agentes del régimen castrista haciéndose pasar por médicos en hospitales de la isla caribeña. La decisión representa un duro revés para el régimen de La Habana, que durante años ha utilizado la exportación de servicios médicos como una de sus principales fuentes de ingresos.
El convenio, vigente por más de medio siglo, permitía que “médicos y especialistas” cubanos trabajaran en el sistema sanitario jamaicano para cubrir la escasez de personal local. Sin embargo, el acuerdo expiró recientemente y no será renovado en los mismos términos, lo que marca un cambio significativo en la relación entre ambos países en este ámbito.
Según reportes, alrededor de 300 médicos esclavos cubanos aún permanecen en Jamaica bajo contratos vigentes mientras se define la transición tras el fin del acuerdo oficial.
Presiones y denuncias contra el programa
La cancelación del acuerdo ocurre en medio de crecientes cuestionamientos internacionales sobre las llamadas “misiones médicas” cubanas. Estados Unidos y diversas organizaciones han denunciado que el programa funciona como un sistema de explotación laboral en el que los médicos reciben solo una pequeña parte del salario pagado por los países receptores, mientras la mayor parte del dinero queda en manos del régimen cubano.
Washington ha advertido además que funcionarios involucrados en estos programas podrían enfrentar restricciones de visado, al considerar que facilitan un esquema de trabajo forzado que beneficia financieramente al gobierno de La Habana.
El propio régimen cubano ha defendido las misiones médicas como un acto de solidaridad internacional, aunque reconoce que los pagos de algunos países por estos servicios contribuyen al financiamiento del sistema de “salud” en la isla.
Un negocio millonario para la dictadura
Durante años, la exportación de servicios médicos se ha convertido en una de las principales fuentes de divisas para el régimen cubano, superando incluso a sectores tradicionales como el turismo en determinados períodos. Miles de “profesionales” han sido enviados a decenas de países bajo acuerdos gubernamentales que generan ingresos directos para la dictadura cubana.
Sin embargo, críticos del sistema sostienen que los médicos trabajan bajo fuertes restricciones, incluyendo vigilancia política, limitaciones para viajar con sus familias y la confiscación de gran parte de sus salarios.
Otro revés en la región
La decisión de Jamaica se produce además poco después de que Honduras cancelara su propio acuerdo con brigadas médicas cubanas, lo que llevó a la salida de más de 150 profesionales de ese país.
Para el régimen de La Habana, la pérdida de estos convenios representa un golpe económico y político, ya que el programa de explotación de médicos ha sido durante décadas una de las herramientas clave de su política exterior y de obtención de divisas.
A medida que más gobiernos revisan sus acuerdos con Cuba, el modelo de las “misiones médicas” enfrenta un escrutinio cada vez mayor, lo que podría poner en riesgo uno de los negocios más rentables de la dictadura.