La comunidad de Morón, en la provincia de Ciego de Ávila, se movilizó de manera contundente para exigir la liberación inmediata de Jonathan Muir, el adolescente de 16 años secuestrado por esbirros del régimen castrista tras las manifestaciones del pasado 13 de marzo.
Más de cincuenta residentes locales estamparon su firma en un documento que respalda la conducta intachable del menor y desmiente las acusaciones fabricadas por el aparato represivo, el cual intenta procesarlo como a un delincuente común en lugar de reconocer su carácter de prisionero político.
Solidaridad en Morón ante la injusticia
De acuerdo con la información revelada en el programa “Las noticias como son”, de Radio Martí, la iniciativa ciudadana surgió como respuesta espontánea al atropello contra la familia.
El pastor Elier Muir, líder de la iglesia Independiente Tiempo de Cosecha y padre del joven, explicó que los vecinos están dispuestos a testificar presencialmente para desmontar las calumnias del régimen.
Este apoyo social se convirtió en un escudo contra el intento de las autoridades de manchar la reputación de Jonathan Muir mediante un expediente denigrante basado en falsedades.
La situación del adolescente en el penal de máxima seguridad de Canaleta es crítica. Sus padres denunciaron que el régimen castrista sometió al menor a condiciones de reclusión inhumanas, que incluyen hambre crónica y una higiene inexistente.
El pastor Muir detalló que las raciones de comida son apenas de 6 a 8 onzas, servidas en vasos desechables, lo cual provocó que el joven perdiera peso de forma alarmante. “No puede dormir por el hambre”, relató el religioso, quien también señaló la plaga de chinches en las celdas como un factor que agrava el cuadro sanitario de su hijo.
Un estado de salud alarmante y falta de atención médica
La madre de Jonathan Muir, Minervina Burgos, manifestó su desesperación ante el evidente deterioro físico y psicológico que presenta el adolescente. Según su testimonio, el joven padece episodios de desorientación y pérdida de la noción del tiempo.
Cabe subrayar que la fragilidad de su salud no es nueva; en 2021, el menor estuvo al borde de la muerte debido a una deshidrosis severa provocada por bacterias que afectaron su sistema inmunológico. El encierro actual y la desnutrición amenazan con desatar una anemia severa, mientras la familia clama por una visa humanitaria para realizarle estudios médicos profundos fuera de la mal llamada “potencia médica”.
“Mi hijo nos llama a la 1:45 o a las 2:00 de la madrugada, y nos dice: ‘Papá, ya no aguanto más, mi cerebro como que está fallando, como que me pierdo’”, confesó el padre durante la emisión radial.

A pesar de este cuadro clínico, el sistema penitenciario de la cruel dictadura mantiene a Jonathan Muir bajo un régimen de máxima severidad, ignorando los llamados internacionales que piden su excarcelación por motivos humanitarios.
La construcción de un expediente falso
Elier Muir denunció además las tácticas sucias de los instructores penales, quienes intentaron obligarlo a firmar documentos con declaraciones que el adolescente nunca realizó. La intención de la fiscalía es clara: fabricar un caso de peligrosidad social para justificar una condena de varios años de privación de libertad.
“Se trata de crear un expediente denigrante basado en mentiras para condenarlo a años de prisión”, afirmó el pastor, reafirmando que el único “delito” de Jonathan Muir fue ejercer su derecho natural a la protesta en una Cuba asfixiada por la represión, el hambre, los apagones y pare de contar.

Repercusión internacional y condena al régimen
La presión contra el castrismo por este caso traspasó las fronteras cubanas. El eurodiputado español Raúl de la Hoz Quintano alzó su voz en el Parlamento Europeo para demandar la libertad de Jonathan Muir.
Asimismo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió una alerta urgente, advirtiendo que los derechos a la vida y la integridad personal del menor están en riesgo de sufrir un daño irreparable bajo la custodia de las autoridades de la isla.
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En el plano de Estados Unidos, tanto congresistas como el jefe de la misión diplomática en La Habana, Mike Hammer, siguieron de cerca la situación legal y médica del joven.
Organizaciones de la sociedad civil solicitaron la intervención de UNICEF para proteger a Jonathan Muir, recordando que la detención de menores de edad en prisiones de alta seguridad constituye una violación flagrante de las convenciones internacionales sobre los derechos del niño.
Mientras tanto, en Morón, las firmas recogidas representan el valiente grito de un pueblo que se niega a aceptar el secuestro de sus hijos a manos de una dictadura decadente.