Un joven cubano de 23 años identificado como Erick Ángel murió este domingo en Monterrey, México, después de permanecer hospitalizado durante varios días con graves quemaduras provocadas por una explosión en la vivienda donde residía.
Tras confirmarse su fallecimiento, sus compañeros de trabajo iniciaron gestiones para repatriar el cuerpo a Cuba, donde se encuentra su madre.
La tragedia ocurrió en una casa de dos plantas situada en la calle Macario Pérez, en la colonia Buenos Aires, al sur de Monterrey. La explosión se produjo durante la mañana del jueves 6 de agosto y provocó un incendio que afectó principalmente la segunda planta del inmueble.
Protección Civil de Monterrey recibió la llamada de emergencia aproximadamente a las 8:02 de la mañana. Los primeros equipos llegaron unos cinco minutos después y encontraron un incendio activo mientras comenzaron las labores para localizar a las personas que pudieran encontrarse dentro de la propiedad.
Los rescatistas encontraron a Erick Ángel con lesiones de extrema gravedad. El joven cubano presentó quemaduras de segundo y tercer grado en diferentes partes del cuerpo, entre ellas el rostro, tórax, abdomen, brazos, piernas y genitales.
Paramédicos del Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUM) lo estabilizaron en el lugar y posteriormente lo trasladaron de emergencia al Hospital Universitario de Monterrey.
El joven cubano permaneció hospitalizado varios días
Los médicos atendieron al joven cubano durante los días siguientes mientras permaneció ingresado debido a la gravedad de las quemaduras. Sus compañeros de trabajo siguieron de cerca su evolución e incluso acudieron al centro hospitalario para acompañarlo.
Sin embargo, Erick no logró recuperarse de las lesiones. El joven cubano murió durante la tarde del domingo, tres días después de la explosión que destruyó parcialmente la vivienda donde se encontraba.
Su fallecimiento dejó a sus compañeros frente a otro desafío: conseguir que el cuerpo pueda regresar a Cuba para que su madre tenga la posibilidad de despedirlo.
Medios locales mexicanos informaron que Erick llegó solo desde la isla y se estableció en Monterrey, donde encontró trabajo en una refaccionaria de motocicletas ubicada en la misma colonia.
José Guadalupe Reyes, propietario del establecimiento, lo describió como un muchacho alegre, sonriente y trabajador. Al no contar con familiares cercanos en México, sus compañeros terminaron convirtiéndose en su principal círculo de apoyo.
Investigan qué provocó la explosión en Monterrey
Las autoridades mexicanas también comenzaron una investigación para esclarecer las circunstancias del incidente.
Las primeras versiones apuntaron a una posible fuga y acumulación de gas dentro de la vivienda. Un chispazo habría provocado posteriormente el estallido. Sin embargo, esa hipótesis no quedó establecida como la causa definitiva del siniestro.
La Fiscalía General de Justicia de Nuevo León inició las investigaciones correspondientes para determinar el origen de la explosión y establecer si existió alguna falla en las instalaciones del inmueble.
Los peritajes deberán igualmente determinar el alcance de los daños estructurales y establecer eventuales responsabilidades.
La explosión que dejó gravemente herido al joven cubano también afectó una vivienda contigua. Las autoridades evacuaron esa propiedad de manera preventiva ante los posibles riesgos derivados de los daños ocasionados por el estallido.
En las labores de emergencia participaron Protección Civil de Monterrey y Nuevo León, Bomberos de Nuevo León, efectivos de la Policía municipal y personal del CRUM.
Durante el operativo, los rescatistas también sacaron de la vivienda a un perro llamado London, que resultó lesionado. El animal fue trasladado posteriormente a Bienestar Animal para recibir atención veterinaria.
Compañeros buscan repatriar sus restos a Cuba
Después de conocerse la muerte del joven cubano Erick, sus compañeros comenzaron a colaborar con la familia para completar los documentos requeridos para la repatriación.
La madre del joven cubano permanece en la isla comunista y pidió que los restos de su hijo fueran enviados a la isla.
En ese sentido, José Guadalupe Reyes explicó que ya realizaron gestiones ante las autoridades consulares cubanas en México.
“Ya fuimos al Consulado de Cuba (…) para que se pueda llevar a cabo la repatriación del cuerpo hacia Cuba”, declaró Reyes a Telediario Monterrey.
El proceso quedó en manos de quienes acompañaron a Erick durante su vida en México. Sus colegas asumieron las gestiones debido a que el muchacho no tenía familiares cercanos en el país.
El caso evidenció además una de las consecuencias más dolorosas del éxodo que marcó a Cuba durante los últimos años: miles de familias quedaron separadas después de que hijos, hermanos y padres abandonaron la isla para intentar construir un futuro en otros países.
Una familia separada por la emigración cubana
Erick Ángel formó parte de una generación de cubanos que buscó oportunidades fuera de un país golpeado por una profunda crisis económica y social bajo el régimen castrista.
La falta de perspectivas, los bajos salarios, la escasez y el deterioro de las condiciones de vida impulsaron durante los últimos años la salida de numerosos jóvenes hacia Estados Unidos, México, América Latina y otros destinos.
En el caso de Erick, el joven cubano consiguió establecerse y trabajar en Monterrey, aunque permaneció lejos de su madre y sin familiares cercanos que pudieran asistirlo cuando ocurrió la tragedia.
Sus compañeros ocuparon ese vacío. Permanecieron atentos durante su hospitalización y, después de su muerte, asumieron parte de los trámites necesarios para intentar cumplir la petición de su familia.
LEE TAMBIÉN: EE.UU. destina más de 15 millones de dólares a Colombia para atender emergencia tras el devastador terremoto