El juicio contra Alex Saab entró en una nueva etapa después de que una jueza federal de Estados Unidos fijó para el próximo 8 de septiembre el inicio del proceso penal que enfrentará el empresario colombiano y exministro del régimen venezolano, señalado de ser el testaferro del exdictador Nicolás Maduro.
La decisión representó un avance significativo dentro de una causa que durante años permaneció marcada por detenciones, extradiciones, intercambios diplomáticos y disputas legales, y que ahora buscará resolverse ante un jurado en una corte federal de Miami.
La jueza Lauren F. Louis estableció el calendario del proceso en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Florida, donde Alex Saab responderá por cargos relacionados con lavado de dinero, conspiración para realizar transacciones financieras ilícitas y ocultamiento del origen de fondos.
El tribunal dispuso que el juicio tuviera una duración aproximada de dos semanas y precisó que, si por razones procesales no pudiera comenzar en la fecha prevista, se reprogramaría para una nueva fecha.
Como parte del cronograma judicial, la magistrada convocó a fiscales y abogados defensores a una audiencia virtual el próximo 1 de septiembre, durante la cual ambas partes revisarán los aspectos finales antes del inicio del proceso.
La defensa insistió en un juicio con jurado
La programación del juicio contra Alex Saab respondió a la petición presentada por sus abogados el pasado 24 de julio. En esa oportunidad, la defensa formalizó la declaración de no culpabilidad y solicitó expresamente que el caso fuera evaluado por un jurado popular en lugar de resolverse únicamente mediante una decisión judicial.
Durante aquella comparecencia, que se desarrolló sin la presencia física del acusado, tampoco se discutió una eventual solicitud de libertad bajo fianza, por lo que Alex Saab continuó bajo custodia de las autoridades estadounidenses mientras avanzaron los preparativos del proceso.
El empresario, de 54 años y nacido en Colombia, rechazó reiteradamente las acusaciones formuladas por Washington. A través de sus representantes legales sostuvo que no cometió los delitos que le atribuye la Fiscalía federal, mientras el Gobierno estadounidense lo señala desde hace años como uno de los principales operadores financieros del régimen chavista y testaferro de Nicolás Maduro.
Un caso que volvió a activarse tras la caída del régimen
El juicio contra Alex Saab adquirió una dimensión completamente distinta tras los acontecimientos ocurridos a comienzos de este año.
En 2020, Saab fue detenido en Cabo Verde cuando su avión realizó una escala técnica. Posteriormente fue extraditado a Estados Unidos para enfrentar los cargos federales, donde permaneció bajo custodia hasta finales de 2023.
Sin embargo, la administración del entonces presidente Joe Biden autorizó su liberación como parte de un intercambio de prisioneros con el régimen venezolano, una decisión que provocó críticas entre dirigentes de la oposición venezolana y diversos sectores políticos estadounidenses que consideraron el canje como una concesión al chavismo.
Tras recuperar su libertad, Alex Saab regresó a Venezuela, donde el régimen lo nombró ministro de Industrias y Producción Nacional, incorporándolo nuevamente a la estructura de poder del chavismo.
Ese escenario cambió por completo después de la denominada Operación Resolución Absoluta, ejecutada el 3 de enero por fuerzas estadounidenses en Caracas.
La operación militar, ordenada por el presidente Donald Trump, incluyó ataques contra instalaciones militares y sistemas de defensa aérea antes de culminar con la captura de Nicolás Maduro, quien posteriormente fue trasladado a Nueva York para enfrentar cargos federales por narcotráfico y narcoterrorismo.
Dentro de esa misma ofensiva, Alex Saab fue deportado nuevamente a Estados Unidos y compareció por primera vez ante un tribunal federal el pasado 18 de mayo, apenas dos días después de llegar al país.
Las investigaciones sobre las finanzas del chavismo
Cabe mencionar que el juicio contra Alex Saab representa uno de los expedientes financieros más relevantes impulsados por la justicia estadounidense contra figuras vinculadas al régimen venezolano.
Durante más de una década, el empresario fue objeto de investigaciones en distintos países por presuntas operaciones de corrupción relacionadas con contratos estatales adjudicados por el chavismo.

Entre las investigaciones más conocidas destacan aquellas vinculadas con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), programa utilizado por la dictadura para distribuir alimentos subsidiados mientras enfrentaba numerosas denuncias sobre presuntos sobreprecios, empresas fantasma y esquemas internacionales de lavado de dinero.
Las autoridades estadounidenses sostuvieron que Saab utilizó una compleja red de compañías y movimientos financieros internacionales para ocultar el origen de importantes cantidades de dinero presuntamente obtenidas mediante contratos con el régimen venezolano.
El proceso avanza en paralelo al caso de Nicolás Maduro
El juicio contra Alex Saab se desarrollará mientras otro de los procesos más importantes relacionados con el chavismo continúa avanzando en Nueva York.
Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, permanecen procesados por cargos federales relacionados con narcotráfico y narcoterrorismo. Su juicio está previsto para junio de 2027 ante una corte federal neoyorquina.
Ambos expedientes forman parte de una estrategia judicial más amplia emprendida por Washington tras la caída del régimen, orientada a procesar tanto a los principales dirigentes políticos como a quienes, según las investigaciones federales, administraron las estructuras financieras que sostuvieron al chavismo durante años.
Los fiscales consideran que el caso de Alex Saab podría aportar evidencia documental y testimonios relevantes sobre el funcionamiento de esas redes económicas, especialmente aquellas relacionadas con contratos estatales, empresas internacionales y mecanismos utilizados para movilizar recursos fuera de Venezuela.
Con el inicio del proceso previsto para septiembre, la justicia estadounidense buscará esclarecer las acusaciones contra quien durante años fue considerado uno de los hombres de mayor confianza dentro del aparato económico del régimen venezolano.
El resultado del juicio podría convertirse en una pieza clave dentro de la ofensiva legal que Washington mantiene contra antiguos altos funcionarios y operadores financieros vinculados al chavismo.
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