¿Son los cubanos verdaderamente los dueños de sus propiedades? Esta es la gran interrogante que sigue en pie a pesar de los cambios ocurridos en los últimos años en la Isla.
Para llegar a una conclusión al respecto es preciso hacer un recorrido histórico; tomar nota de otros países que han sufrido la experiencia comunista; confrontar criterios de analistas, economistas, abogados; desmentir campañas mediáticas que han estado promoviendo el supuesto reclamo de propiedades por parte del exilio; sopesar el acceso a la propiedad de los ciudadanos; así como la valuación de viviendas, tierras, negocios, y su uso y explotación por parte de sus titulares.
Es necesario también mostrar en qué condiciones ha quedado la propiedad en Cuba después de más de 50 años de saqueo y malversación de bienes; y en qué condiciones legales han quedado los propietarios cubanos de dentro y fuera de la Isla.
1959 es la fecha de partida.
¿Quiénes eran mayoritariamente los grandes, medianos y pequeños propietarios en Cuba?
¿Hubo nacionalización, confiscación o expropiación? ¿A favor de quién o de quiénes se aplicó este proceso? ¿La confiscación y la expropiación de bienes ha sido un proceso exclusivo de los años de la Ofensiva Revolucionaria?
¿Cómo y dónde quedaron los antiguos propietarios?
¿Los cubanos del exilio entrarán a la Isla a exigir sus bienes? ¿Desalojarán, como se ha cansado de repetir el régimen, a los actuales propietarios?
¿Qué tipo de reclamaciones se harán?
¿Qué tipo de compensaciones tendrá que haber? ¿Quién deberá compensar a quién?
¿Es el proceso de reinscripción de la vivienda un mecanismo válido para la protección de los ciudadanos?
¿La distribución de tierras ociosas ha hecho que los cubanos sean nuevamente sus propietarios?
¿Qué situaciones ha generado una dictadura que ha anulado el derecho a la posesión de bienes a sus ciudadanos?
¿Quiénes han sido los beneficiarios en medio de las prohibiciones?
¿Qué papel se han reservado el Estado y Gobierno en el movimiento de las propiedades cubanas?
Estas son algunas de las preguntas que intenta responder un dossier que no pretende mostrar con nostalgia lo que algunos perdieron o lo que perdimos todos, sino contar con testimonios, artículos de opinión, mapas, reportajes gráficos lo que hemos dejado que ocurra: el hacinamiento de varias generaciones en una misma vivienda; tierras abandonadas; industrias deprimidas; migraciones masivas por supuestos motivos económicos; y el Estado y Gobierno como dueños absolutos e insolventes de servicios, transporte, salud y vidas.