Sr. Modesto: “La vida es un carnaval”, reza una estrofa de una canción de la inmortal Celia Cruz, que según los tiempos que corren, le viene a usted como anillo al dedo.
Justo cuando todo augura que con la visita de su amantísimo amigo Mr. Obama, usted daría su Grand Jeteé ante el mundo libre, unos jueces brasileños se encargan de condenar a 19 años de prisión al multimillonario Mauricia Odebrecht por delito probado de corrupción.
Tras este hilo de Ariadna de la corrupción de Odebrecht, la policía de Sao Paulo, por órdenes de la fiscalía estadual, registró la vivienda del ex-presidente Lula y le condujo arrestado para que declarara por algunos “puntos” oscuros del caso Odebrecht.
Al parecer, los puntos eran bastantes oscuros.
El pasado 10 de marzo, la fiscalía paulista solicitó formalmente prisión preventiva para Lula bajo presunciones de lavado de dinero para este compadre suyo.
Por supuesto, usted sufre el arresto de su amigo Mauricio Odebrecht, no solo por ser invitado de rigor en su mesa familiar, sino por ser el jefe personal de su ex yerno Luis Alberto Rodríguez Callejas, quien como director ejecutivo de la Zona Especial de Desarrollo de Mariel viajaba mensualmente a Brasil a los consejos de dirección de Odebrecht.
También sufre y más aún por la incertidumbre que estos arrestos proyectan sobre su joya de la corona, la Zona Especial de Mariel: a nadie le agrada el tufillo que a partir de ahora despide su superpuesto.
Eso, sin contar por lo color de hormiga que se le ha puesto el futuro al Partido Trabahalista Brasileiro, ya que si las elecciones se celebraran en esta semana, Aécio Neves da Cunha no necesitaría de balotaje: hasta los gays de la Barra de Tijuca votarían por él.
A eso sume que la propia Dilma Rousseff muestra signos evidentes de cansancio. Al parecer, olvidó sus tiempos de atracadora de bancos junto a su jefe, Carlos Lamarca, y hoy repite, como Greta Garbo, “quiero estar sola”.
Pero, bueno, siempre queda el consuelo de la visita de su amantísimo amigo Obama, quien podrá disfrutar de un tour de forcé por la Habana Vieja, la infaltable cena en La Guarida de brazos de la tonificada Michelle y la posible visita al famoso Tropicana.
No tema, que esta tournée no tendrá sorpresas desagradables para usted ¿Y sabe por qué pienso esto, Sr Modesto? Porque este es el mismo presidente que le aseguró en la casa de Jorge Mas Santos, a Bertha Soler y a Guillermo “Coco” Fariñas que “cualquier acuerdo político seria hecho con la participación de la oposición”, mientras a espaldas de estos patriotas, se entrevistaba con el Papa Francisco e intercambiaba misivas secretas con usted.
Para finalizar esta epístola tan cargada de cosas malas para usted, termino con la frase de esa cubana insuperable en su patriotismo, cuando cantó: “No, no hay que llorar que la vida es un carnaval y las penas se van cantando…”
Porque sé que usted no cambiará, me reitero enemigamente suyo,
palfonso44es@gmail.com; Paulino Alfonso