Tomado de El Universal
No me cabe duda que, al final del día, Roberta Jacobson será confirmada por el pleno del Senado como la nueva embajadora del presidente Barack Obama en México. Lo que francamente no me sospechaba era el grado de inquina que algunos miembros del Senado han sacado a relucir durante el proceso, en particular los que tienen poderosos nexos con el exilio cubano.
Podría decirse, incluso, que algunos como el senador republicano por Florida, Marco Rubio y el demócrata por Nueva Jersey, Bob Menéndez, han convertido la dilación técnica de su confirmación en una forma de ponerle la pierna encima.
En una táctica para pasarle factura por el histórico proceso de reconciliación entre Cuba y Estados Unidos.
La semana pasada, cuando le pregunté al senador demócrata por Nueva Jersey, Bob Menéndez, si acaso sus resistencias a la designación de Jacobson podrían entorpecer las relaciones con México, me respondió que el asunto nada tiene que ver con el gobierno mexicano y sí mucho con Roberta Jacobson.
En otras palabras, Bob Menéndez ha hecho del retraso en la confirmación de Roberta Jacobson un asunto personal. Su justificación tiene que ver, desde su punto de vista, con la sistemática falta de transparencia y rendición de cuentas de Jacobson mientras se desempeñó como subsecretaria de estado adjunta para el hemisferio.
Expertos en el sinuoso proceso de confirmación en el Senado, que durante años han sido testigos de la caprichosa forma de ungir a un embajador o de hundirlo en medio de un proceso que nunca llega a ningún lado, me comentaban esta misma semana:
“Menéndez puede decir lo que le venga en gana. Pero esto tiene que ver, sin duda alguna, con el proceso de reconciliación con Cuba. Le están pasando factura a Roberta Jacobson”.
Cuando María Echaveste, la candidata a embajadora en México decidió tirar la toalla tras una espera de cinco meses, desde las oficinas de Menéndez y de Rubio aseguraron que su retirada nada tenía que ver con las tácticas para obstaculizar su confirmación.
Particularmente con el inicio del proceso de reconciliación con Cuba que comenzaba a cobrar forma. En aquel entonces, tras la derrota de los demócratas en las elecciones de medio término, la propia María Echaveste, quien ya había recibido el beneplácito del gobierno de México, sugirió en una carta dirigida al presidente Obama, que la nueva composición del Senado controlado por los republicanos y la furia desatada por la base conservadora por las órdenes ejecutivas del presidente, para aliviar la situación de hasta 5 millones de inmigrantes indocumentados, se había convertido en una pesada losa para su confirmación.
Por tanto, no le quedaba otra elección que la de la renuncia voluntaria a la designación como embajadora en México.
Hoy, con Jacobson en la lista de espera para ser confirmada por el comité senatorial y, posteriormente, por un pleno del Senado, las mismas tácticas de lanzar la piedra y esconder la mano, han vuelto a reaparecer para tratar de dificultar el proceso.
De manera extraoficial, se sabe que la oficina de Marco Rubio mandó una carta para exigir mayor información sobre Cuba y Venezuela. Bob Menéndez asegura que él no tuvo nada que ver con esta petición. Pero, acto seguido, amenaza con la posibilidad de votar en contra de la nominada durante la próxima sesión del comité que preside el senador republicano por Tennessee, Bob Corker:
“Tengo muchos desafíos con su nominación por una serie de razones y cuando llegue el momento de la votación (en el comité), si decido votar en contra de ella, haré públicas mis razones”, aseguró Menéndez esta misma semana.
En este sentido, habría que decir que a pesar del voto en contra de Menéndez en el comité de relaciones exteriores, la confirmación de Jacobson podría seguir su curso y pasar a la votación del pleno del Senado donde, al parecer, ya tienen los votos asegurados.
A menos que, como ha reconocido un viejo operador de ese mismo comité, a algún senador se le ocurra poner en holding, es decir, en suspensión indefinida, el proceso de confirmación. Aunque remota, esta posibilidad forma parte de las variables reales que acompañan a todo proceso de confirmación en el que podría darse la circunstancia de que un sólo senador detenga de forma indefinida la confirmación de un cargo nominado por el presidente.
Un elemento significativo de contexto, que no explica por sí solo el retraso en el proceso de confirmación de Jacobson, pero que puede ayudar a entender el ambiente de encono y hasta de mala entraña de algunos senadores, es el proceso de reconciliación con Cuba al que se han opuesto quienes hoy ven peligrar sus privilegios como ese grupo demográfico de excepción que se ha beneficiado con una de las mas generosas políticas de asilo en EU.
Me refiero a los miembros del exilio cubano que, durante décadas, han disfrutado de ese trato de excepción que ha sido, al mismo tiempo, un agravio comparativo frente al resto de los inmigrantes que han llegado desde Latinoamérica en general y México en particular.
Desde Miami, una minoría del exilio cubano se sigue oponiendo ferozmente al proceso de normalización en las relaciones con La Habana y por ello han encomendado a sus representantes en el Senado pasar factura a Jacobson, en una suerte de pataleo testimonial que difícilmente conseguirá descabalgar del proceso de confirmación a quien cuenta con numerosos aliados en el Congreso.