Anairis Miranda, una de las hermanas detenida por el régimen tras no acatar el luto del dictador Fidel Castro y condenados, el pasado 7 de marzo, a un año de prisión por el supuesto delito de “difamación de héroes y mártires y desorden público”. Desde entonces iniciaron una huelga de hambre.
Anairis contó a Diario de Cuba que “la Seguridad del Estado nos arrebató la libertad, pero lo que no pudo nunca fue arrebatarnos la libertad del corazón, ni del alma, ni tampoco la dignidad”. Ella era la que los médicos reportaron como grave en el Hospital Lenin tras la huelga.
Pero la joven no solo contó qué les quitaron, sino el cómo vivió sus días de protesta, donde era “sometida a presión y amenazas” por parte de Félix Agüero mayor de la Seguridad del Estado y jefe de Enfrentamiento a la Contrarrevolución en Holguín, además otros “represores”.
“Me decían que iban a revocar a mi mamá, que la meterían en prisión, que no le iban a dar asistencia médica y le iba a explotar el corazón. Que le quitarían los dos niños a mi hermana, que cavarían con toda la familia”.
La joven tomó tiempo para agradecer a la opinión pública internacional a los que respaldaron a su madre, Maidolys Leyva Portelles. “Agradecemos a todos los que de una u otra forma contribuyeron a nuestra libertad. Al Movimiento Cubano Reflexión al que pertenecemos y a su líder y a las organizaciones opositoras que se solidarizaron con nuestra causa”. En especial a la Iglesia Católica cubana que les brindó “un gran apoyo”.
“El obispo de Holguín, Emilio Aranguren Echeverría, se dirigió personalmente a visitarnos a mis hermanos y a mí cuando estábamos en terapia intermedia. También vino a nuestra vivienda y bendijo nuestra casa, a mi madre y a los niños”.
Pese a que recientemente recibieron una licencia extrapenal, “todavía seguimos siendo víctimas de la represión, continuamos en peligro”, además que “la vivienda ha estado fuertemente asediada por la policía política”.
Por parte de su madre, quien recibió condena a prisión domiciliaria para que pudiera atender a sus nietos, “se le está negando la extrapenal cuando ella reúne los requisitos (…) Mi mamá está muy enferma del corazón”.
Pese a los atropellos y el asedio de la policía la joven exclamó que no callarán su voz y que seguirán luchando por la democracia y por la libertad de los presos políticos.
Redacción CPEM / Con información de Diario de Cuba