Los influencers cubanos radicados en Miami, Los Pichy Boys, alzaron sus voces en contra de lo que consideran una traición imperdonable de parte del Partido Demócrata hacia el exilio cubano.
A través de su cuenta en X, los populares podcasters y creadores de contenido digital repudiaron la reciente visita que realizaron a la isla los congresistas demócratas Pramila Jayapal, por Washington, y Jonathan Jackson, por Illinois, quienes durante su estancia en la nación caribeña se reunieron con el puesto a dedo, Miguel Díaz-Canel.
En ese sentido, Los Pichy Boys no dejaron espacio para interpretaciones y apuntaron que mientras La Habana se llena de políticos demócratas que se reúnen complacientes con el dictador, el Partido Demócrata se consolida como el mayor enemigo y el “traidor más grande” que ha tenido el exilio cubano en su lucha por la libertad de la isla.
“El hecho de que La Habana esté llena de políticos DEMOCRATAS en estos momentos mamándoselo a Canel es una prueba más de que este partido ha sido el traidor más grande que ha tenido el exilio cubano y la causa de la libertad de Cuba”, escribieron con crudeza, acompañando el texto con una fotografía que muestra a la delegación estadounidense conversando amigablemente con altos funcionarios del régimen.
De igual manera, los influencers consideraron que los cubanoamericanos que anhelan que su país natal sea libre no pueden votar “jamás” por ese partido.
“No se puede votar por esta gente JAMÁS. Por esto somos ORGULLOSAMENTE REPUBLICANOS”, agregaron en el post publicado en sus redes sociales.
La denuncia de Los Pichy Boys llega en un momento particularmente revelador. Apenas en los últimos días, los dos congresistas demócratas mencionados anteriormente realizaron una visita de cinco días a la isla en la que no solo se reunieron con el dictador Miguel Díaz-Canel, sino también con el canciller Bruno Rodríguez y miembros del Parlamento cubano.
La cita, que el propio régimen se encargó de publicitar en sus redes y medios de propaganda, tuvo lugar en medio de la aguda crisis energética que sufre Cuba, crisis que el régimen castrista atribuye exclusivamente al supuesto “bloqueo” estadounidense y a las políticas del presidente Donald Trump. Lejos de condenar la represión sistemática, la corrupción endémica o la incapacidad del régimen para proveer siquiera electricidad a su pueblo, los legisladores demócratas optaron por denunciar lo que llamaron un “bombardeo económico” y una “castigo colectivo” impuesto desde Washington.
Díaz-Canel, por su parte, aprovechó la ocasión para reiterar su disposición a un “diálogo bilateral serio y responsable”, palabras que suenan huecas a cualquiera que conozca la historia de promesas incumplidas y represión renovada del comunismo cubano.
Esta visita no es un hecho aislado, sino la expresión de una línea política que muchos exiliados cubanos llevan décadas denunciando. Desde el deshielo de la era Obama, que abrió las puertas al turismo y a las remesas sin exigir cambio democrático alguno, hasta las recientes tomas de posición de sectores progresistas del Partido Demócrata, la izquierda estadounidense ha mostrado una extraña indulgencia hacia el régimen más longevo del hemisferio.
Entretanto, miles de cubanos arriesgan su vida en balsas precarias o cruzan selvas enteras huyendo del hambre, la falta de libertades y la brutalidad de la Seguridad del Estado, ciertos congresistas parecen más interesados en criticar a su propio país que en señalar al verdadero culpable de la tragedia.
La fotografía que difundieron Los Pichy Boys resulta especialmente elocuente: allí están los representantes del pueblo estadounidense, sentados cómodamente en sillones de un salón oficial, dialogando con quienes mantienen a millones de cubanos bajo el yugo de la vigilancia y la pobreza.

Los Pichy Boys y su activismo por la libertad de Cuba
Los Pichy Boys no hablan desde el vacío. Su trayectoria como activistas digitales los ha convertido en una de las voces más incisivas y seguidas de la comunidad cubanoamericana.
A través de su canal de YouTube “El Pichy Films”, sus podcasts y sus intervenciones constantes en redes sociales, han documentado sin tregua las protestas del 11 de julio de 2021, las detenciones arbitrarias, las golpizas a opositores y la desesperanza cotidiana de un pueblo que clama por libertad. No se limitan a criticar; organizan campañas de denuncia, amplifican las voces de los disidentes que arriesgan todo dentro de la isla y mantienen viva la llama del exilio combativo.

Su mensaje es claro y sin adornos, con el comunismo no se negocia ni se dialoga mientras mantenga a un pueblo preso. Y por eso rechazan con vehemencia cualquier acercamiento que, bajo la bandera de la “normalización”, termine fortaleciendo al castrismo.