Los problemas de los cubanos para acceder a Internet distan de haberse resuelto, a pesar de la habilitación de los puntos wi-fi.
Los repetidores utilizados por la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, S.A (ETECSA), o antenas de conexión, tienen una capacidad para 60 direcciones de IP. Los usuarios que sobrepasan este límite no pueden conectarse. La velocidad de conexión de estas antenas es de solo 1MB/s por usuario conectado.
La mayoría de los que acuden a estos puntos lo hacen para comunicarse con sus familiares residentes en el exterior.
Los precios de las tarjetas Nauta para conectarse (2 CUC, que equivalen a 50 pesos) son elevados para un país donde la mayoría de los salarios oscilan entre 255 y 500 pesos.
En los establecimientos que venden las tarjetas, muchas veces no las hay, y entonces hay que comprárselas a los revendedores, a 3 cuc o más. Pero hay que tener cuidado al comprarlas, pues estos son perseguidos por la policía y los inspectores. Los cachean en plena vía pública y les imponen multas de 1500 pesos.
Lo mismo hace contra los que utilizan el conectify, una aplicación que utilizan para conectar a tres o cuatro personas a la vez en la laptop con una tarjeta. La mayoría son jóvenes. Los persiguen por no tener una licencia que les permita ejercer ese tipo de actividad.
Uno de estos chicos me dijo: “Si existiera una forma de legalizar el negocio lo haríamos ya que esto lo hacemos por ayudar a nuestras familias en la economía de la casa porque los salarios no alcanzan. Nosotros no robamos a nadie, compramos a ETECSA su tarjeta y con la aplicación conectamos 3 o 4 personas más por un peso menos que el estado. También resolvemos un problema a la población, ya que no todos tienen los 2 o 3 CUC para pagar una tarjeta”.
Una señora que lo escucha le da la razón. Dice que ella va al punto wi-fi dos veces o tres por semana para comunicarse con su hija que vive en Europa. Nos explica que le es más económico el conectify, porque solo gasta un cuc cada vez que se conecta en vez de dos o tres.
Otro chico me explica: “Yo compro una tarjeta que me cuesta 2 CUC y utilizo mi laptop, que me la mandó mí papá, con el conectify. Para sacar el precio de la tarjeta para volver a conectarme, tengo que buscar otros amigos o vecinos para poder estar conectado algunas horas más”.
Muchos de estos jóvenes son estudiantes y se dedican a esto para poder ayudar a sus padres en sus propios gastos. Indignados me muestran las multas que les han impuesto. Todos coinciden en que es un abuso y en que no los dejan vivir.
enluzdivina@gmail.com Blog: http://enluzdivina.wordpress.com, Rosa Avilés