El expresidente de Brasil no solo sigue molesto haber sido obligado a acudir a la Policía Federal para prestar interrogatorio por el escándalo de corrupción de Brasil, sino que dijo que espera que “alguien le pida disculpas”, dijo Lula Da Silva.
Todo esto en medio de una diatriba política que el fin de semana sacó a mas de 3 millones de brasileros a las calles, para exigirle a Dilma Rousseff su renuncia y a las autoridades del país justicia para poner fin a la corrupción.
pese a que Da Silva niega tener algo que ver con la trama de corrupción en torno a Petrobras, supuestas pruebas de la Fiscalía Brasilera dan cuenta de que este habría estado involucrado en los hechos y mas aun, lo colocan en el centro de la polémica, al señalar que a su nombre hay costosas y lujosas propiedades.