Para Arelis Hernández, una madre cubana que vive en Florida, el sábado 21 de enero de 2017 comenzó como un día normal, hasta que el padre de sus dos hijos, Logan de tres años y Nyan de uno, llegó para llevarlos a dar una vuelta.
“El llegó me dijo que quería verlos, entonces se los llevó y me dijo ‘al rato de los traigo'”
Pero ese “al rato te los traigo” nunca pasó. Su instinto maternal le decía que algo no andaba bien y decidió llamar a su ex pareja, este le atendió y le dijo que ahorita se veían. Luego volvió a llamar y él no contestó.
Fue en ese momento cuando sus alarmas se encendieron y decidió ir por sus hijos.
“Yo llegue hasta el apartamento donde se estaba quedando pero no había nadie, todo estaba vació”
El padre de los niños huyó sin decir nada al respecto. Arelis asegura que los familiares del hombre tampoco le responden las llamadas y teme por la salud de sus pequeños pues ambos son asmáticos.
“Mis hijos son asmáticos, necesitan su medicina y nebulizadores y todo se quedó aquí. Tengo que saber cómo están, dónde están, si están abrigados”

Para esta mujer lo hecho por el padre de los niños es un secuestro, sin embargo la policía dice que no la puede ayudar.
Esta joven madre cubana, recién llegada a Estados Unidos se encuentra desesperada.
Odair Pérez Vertti es el nombre del padre. Él es mexicano y le concedió el permiso a Hernández para que viajara con sus hijos hasta EE.UU.
Ella llegó a la frontera hace ocho meses y se acogió a la política Pies Secos/Pies mojados vigente hasta hace dos semanas. Sus hijos, pese a que tienen la nacionalidad mexicana, también quedaron amparados bajo la normativa.
Su mayor temor es que Pérez se haya llevado a sus hijos a México.
“Tengo miedo de que hayan cruzado la frontera de manera ilegal y nunca más poder verlos. Estoy desesperada, quiero que estén conmigo”.
De acuerdo con expertos consultados por el diario miamense, el caso de Arelis es complicado, pues se trata de una batalla internacional que para ganarla deberán recurrir Convenio de la Haya sobre los Aspectos Civiles de la Sustracción Internacional de Menores.
Anteriormente ella vivía en México, allí conoció a Pérez, pero luego de unos años este se volvió abusivo y decidió dejarlo.
“Mientras estaba embarazada con mi segundo bebé me golpeó, y desde entonces me separé de él. Le rogué y le rogué hasta que lo convencí de darme el permiso para irme con los niños”.
“No se qué les pueda pasar, tengo miedo de no volver a ver a mis hijos”
