Madres cubanas con sus hijos protestan por apagones y escasez de agua en Arroyo Naranjo (+VIDEO)

Un grupo de madres con sus hijos pequeños bloqueó el tránsito en una calle del municipio habanero de Arroyo Naranjo la víspera del inicio del curso escolar, como protesta ante más de 48 horas sin electricidad y más de tres días sin agua potable en la zona.

Las imágenes, grabadas por vecinos y difundidas en redes sociales de El Funky y el ICLEP, muestran a niños sentados en medio de la vía, interrumpiendo el tráfico entre Párraga y La Palma. Las mujeres manifestantes se negaron rotundamente a enviar a sus hijos a clases este martes, primer día del curso escolar 2026-2027.

“Mi hijo no va para la escuela. ¡Mi hijo no va!”, repite una de las madres en el video. Otra voz en las grabaciones resume la situación: “Aquí no hay luz desde hace dos días. Mira a los niños. Y el primero de septiembre empieza la escuela. Estamos sin corriente. No hay nada”.

Condiciones insostenibles para el regreso a clases

Las familias argumentaron que sin electricidad no pueden conservar la merienda de sus hijos y que los menores no han podido descansar adecuadamente debido a los prolongados apagones. Estas condiciones, aseguran, son incompatibles con el regreso a las aulas, especialmente en un día clave como el inicio del periodo lectivo.

Durante el fin de semana, vecinos de El Vedado protagonizaron un cacerolazo tras acumular más de 24 horas sin electricidad. Este patrón de mujeres bloqueando calles como forma de presión se ha repetido en distintos puntos de la capital: en julio, madres cortaron la Calzada de Diez de Octubre para protestar por los apagones, y vecinas de Mantilla bloquearon la Calzada de Managua por más de dos meses sin agua regular.

El inicio del curso escolar llega en medio de graves carencias reconocidas incluso por las propias autoridades. La ministra de Educación, Naima Trujillo, admitió “tremendas dificultades” en el sistema educativo: solo el 73% de las plazas docentes están cubiertas, lo que representa un déficit de al menos 24,000 maestros. Además, la industria nacional apenas produjo el 12% de los uniformes requeridos para el curso, y la funcionaria reconoció que “sin corriente no hay taller que pueda funcionar”.

A pesar de estas limitaciones, el régimen cubano mantuvo la fecha del primero de septiembre para el inicio de las clases. El contraste entre el discurso oficial y la realidad en las calles es evidente, ya que, mientras el Partido Comunista de Cuba calificó el inicio del curso como “otro acto de heroísmo” y el puesto a dedo Miguel Díaz-Canel negó el colapso del país, las madres de Arroyo Naranjo bloquean una calle con sus hijos sentados en el asfalto, denunciando condiciones que consideran inaceptables para el regreso a las aulas.

Las protestas reflejan un malestar cada vez más extendido en la población cubana, especialmente en la capital, donde los cortes de electricidad y la escasez de agua potable han afectado gravemente la vida cotidiana de las familias. La situación se agrava en momentos clave como el inicio del curso escolar, cuando las carencias se vuelven más evidentes y las repercusiones sobre los niños resultan especialmente sensibles para las madres y padres de familia.

La negativa de las madres a enviar a sus hijos a la escuela, argumentando que no pueden conservar alimentos ni asegurar el descanso de los menores, pone de manifiesto la profunda desconexión entre la retórica oficial y la realidad que enfrentan las familias cubanas día a día.

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