El pasado viernes, el matrimonio opositor conformado por Jacqueline Heredia Morales y Carlos Alberto Álvarez Rojas, fue detenido por agentes de la Seguridad del Estado y amenazado con cárcel si continuaban su activismo político.
Hereida comentó al portal CubaNet que mientras se dirigía junto a su esposo para la panadería, fueron arrestados por agentes cubanos.
“Yo iba saliendo de mi casa, me dirigía a una actividad y mi esposo me acompañaba porque iba a la panadería a comprar pan para los niños, y enseguida vinieron agentes de la policía política y de la PNR, nos detuvieron y nos subieron a un auto de patrulla.”
El matrimonio residente en La Habana, fue trasladado a un centro de Instrucción ubicada en Centro Habana.
Una vez ahí, oficiales de la Seguridad del Estado les informaron que estaban siendo instruídos por los delitos de atentado y desacato.
“Quieren encarcelar a mi esposo bajo el falso delito de atentado, y a mí por desacato, por haber salido el 8 de septiembre a marchar con un girasol en la mano.”
Fueron liberados transcurridas más de 3 horas, y le fue ocupado el teléfono móvil a Carlos Álvarez porque también será parte del proceso que existe en su contra.
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“Yo quiero denunciar que esto es otra maniobra de la policía política para sacarnos de las calles, nos quieren llevar a prisión por delitos comunes fabricados por ellos mismos porque no tienen el valor de reconocer que es por hacer oposición pacífica”, denunció Jacqueline y continuó diciendo: “Yo estoy enferma y peor me he puesto por los tratos crueles que sufrí a manos de la policía política y los carceleros cuando me llevaron a prisión. Tenemos dos hijos pequeños, y es por ellos que hacemos esto, porque no queremos que sufran lo que hemos sufrido sus padres.”
La mujer fue detenida el pasado abril del 2016. En ese momento comenzó a gritas consignas contestatarias y fue golpeada por agentes del Ministerio del Interior hasta dejarla casi desmayada.
Luego de un año en la cárcel, fue condenada por los delitos fabricados de desacato y atentado, pero solo cumplió un año y cuatro meses debido a que su estado de salud empeoró.
Desde entonces continuó su labor como activista de derechos humanos y ha sido víctima, al igual que su esposo, de varios arrestos arbitrarios, algunos en presencia de sus hijos pequeños.
Redacción Cubanos por el Mundo