La ruta cubana por Centroamérica para lograr llegar a los Estados Unidos se llena cada vez más de obstáculos.
Un nuevo cuello de botella se está generando en el poblado fronterizo de Tapachula, México, en donde aproximadamente mil cubanos están dispersos por las calles esperando el tan preciado salvoconducto que puede tardar hasta cinco días en ser entregado.
Los isleños deben resguardarse en hoteles mientras esperan, provocando un hacinamiento peligroso. Jenny de la Caridad Ferrer, es una de los tantos cubanos que hoy esperan el permiso para continuar, mientras ella, su hijo y esposo deben ingeniárselas para sobrevivir en México.
“Los que llegan primero tienen cuartos privados, mientras que los otros tenemos que dormir en el piso, en los pasillos, dormimos unos encimas de otros. Tenemos que compartir tres cocinas y tres baños para casi cien cubanos”
Mientras en Puerto Obaldía, Panamá, un numeroso grupo de migrantes esperan para seguir su recorrido al igual que los que están en Cáritas.
Recientemente se conoció que la pastoral pidió al gobierno de Juan Carlos Varela le permitan a estos cubanos continuar su viaje.
Sin embargo, los migrantes deberán pasar de manera ilegal por Costa Rica y Nicaragua, ya que estos países aún mantienen sus fronteras cerradas.