El gobierno de Claudia Sheinbaum ha enviado un nuevo cargamento de ayuda humanitaria a Cuba con un total de 1 mil 193 toneladas de alimentos, principalmente frijol y leche en polvo, a bordo de los buques Papaloapan y Huasteco de la Armada de México, que zarparon del puerto de Veracruz con destino a La Habana.
Según el comunicado oficial, el envío responde a una instrucción directa de la Presidencia mexicana y forma parte de la llamada “tradición solidaria” del país con otros pueblos latinoamericanos.
Sin embargo, detrás del discurso de “solidaridad” se esconde la complicidad con la dictadura castrista, ya que estas ayudas nunca llegan al pueblo cubano necesitado porque son controladas por las estructuras del régimen, quienes terminan robándolas.
En ese sentido, mientras México insiste en que la ayuda está destinada al pueblo, la opacidad del sistema cubano y su control social sobre la distribución de bienes hacen dudosa la llegada efectiva de estos alimentos a quienes más lo necesitan.
En contextos anteriores, organizaciones independientes han documentado que la asistencia entregada bajo programas estatales en la isla es frecuentemente gestionada por burócratas del régimen, con un historial de desvíos o condiciones que favorecen a leales al poder político en lugar de los ciudadanos comunes.
Es importante mencionar que, este envío de ayuda humanitaria desde México coincide con un momento de profunda crisis económica y energética en Cuba, exacerbada tras la suspensión prácticamente total de los suministros de crudo desde Venezuela tras la captura del exdictador Nicolás Maduro por Estados Unidos el pasado 3 de enero, y las advertencias de sanciones a terceros países por proveer petróleo.
Asimismo, la falta de combustible en la isla comunista ha provocado apagones prolongados de electricidad y dificultades cada vez mayores para la producción y distribución de alimentos.
El segundo cargamento enviado por México, tras otro de 814 toneladas enviado a principios de febrero, se suma a una larga lista de medidas que, bajo la bandera de asistencia humanitaria, terminan por fortalecer al régimen castrista sin obligarlo a enfrentar reformas estructurales ni a abrir espacios reales de libertad para la población.
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Redacción Cubanos por el Mundo